Myles Turner ha sido elegido vicepresidente del comité ejecutivo de la Asociación de Jugadores de la NBA (NBPA), según confirmó el sindicato en un comunicado oficial. El pívot de los Bucks comienza un mandato de tres años, sustituyendo a Garrett Temple, quien se retiró al final de la pasada temporada y se incorporó al cuerpo técnico de los Mavericks.
Turner declaró estar «encantado de unirse al comité ejecutivo en un momento tan importante para nuestra liga» y comprometido a defender las prioridades de los jugadores.
El comité ejecutivo cuenta con seis vicepresidentes: Jaylen Brown, Karl-Anthony Towns, Trey Murphy III, Gabe Vincent, Myles Turner y Santi Aldama, el ala-pívot español de los Dallas Mavericks, que asume un papel de liderazgo dentro de la estructura sindical de la NBA.
La cúpula del sindicato la completan Fred VanVleet como presidente, Grant Williams como primer vicepresidente y Mason Plumlee como secretario-tesorero.
ESPN ha publicado su ranking anual de «poder futuro», que clasifica a las 30 franquicias de la NBA según sus expectativas de éxito deportivo para las próximas tres temporadas (2026-27, 2027-28 y 2028-29). Un panel de analistas evalúa a cada equipo en cinco categorías para construir la clasificación final.
El podio: Oklahoma City Thunder, San Antonio Spurs y Boston Celtics
Oklahoma City Thunder lidera la lista por segundo año consecutivo. El equipo ha firmado el mejor récord y la mejor diferencia de puntos en las dos últimas temporadas y cuenta con un núcleo joven, múltiples elecciones de draft y una dirección respetada.
San Antonio Spurs ocupa el segundo puesto. El análisis señala que la salud es el único obstáculo real para que Victor Wembanyama y el equipo puedan aspirar a un título antes de 2029. Con jugadores como Wembanyama, Dylan Harper y Stephon Castle, los Spurs son considerados favoritos para la temporada 2026-27.
Boston Celtics cierra el podio en tercer lugar, seguido por Houston Rockets en cuarto y los New York Knicks en quinto. Aunque los Knicks son los actuales campeones, quedan fuera del podio debido a un núcleo más veterano y cuestiones financieras relacionadas con extensiones de contrato próximas.
En la parte baja de la tabla
En el extremo opuesto, Sacramento Kings ocupa el último puesto, mientras que Los Angeles Clippers están en la posición 29. Los Clippers sufren las consecuencias de severas sanciones por incumplimiento del techo salarial, incluyendo la pérdida de cinco primeras rondas de draft y la incertidumbre en su estructura directiva tras suspensiones recientes.
Por qué una primera ronda sin protección ya no vale lo que valía: el nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego
Este verano se han traspasado un total de ocho primeras rondas de draft completamente sin protección — una cifra que, a primera vista, sugeriría que este tipo de activo sigue siendo tan codiciado como siempre en las negociaciones de traspaso. Según el análisis de Chris Dempsey (DempsAndCircumstance.com), sin embargo, la realidad es la contraria: el valor real de una primera ronda sin protección se ha visto reducido de forma significativa, y el motivo no tiene que ver con el mercado, sino con un cambio de reglas que la mayoría de aficionados todavía no ha terminado de asimilar.
El nuevo sistema «3-2-1», explicado
El pasado 28 de mayo, la Junta de Gobernadores de la NBA aprobó por 29 votos a 1 una reforma integral del sorteo de draft, diseñada específicamente para combatir el tanking. El nuevo sistema, conocido informalmente como «3-2-1» por el número de bolas de lotería que recibe cada franquicia, amplía el sorteo de 14 a 16 equipos y aplana drásticamente las probabilidades: los tres peores equipos de la liga caen en lo que se ha bautizado como «zona de relegación», recibiendo solo dos bolas cada uno — apenas un 5.4% de opciones de conseguir el pick número 1, con la posibilidad real de caer hasta el puesto 12. Los siguientes siete peores equipos reciben tres bolas cada uno (8.1% de opciones al número 1), mientras que los perdedores del Play-In completan el resto del sorteo con una o dos bolas, según el cruce.
El sistema añade además dos restricciones que se aplican incluso a picks ya traspasados: ningún equipo puede ganar el pick número 1 dos años seguidos con su propia selección —una norma retroactiva que, por ejemplo, impide a Washington Wizards repetir el número 1 en 2027 después de haberlo ganado en 2026—, y ninguna franquicia puede tener una elección top-5 durante tres años consecutivos, con efecto retroactivo hasta el draft de 2025.
La consecuencia directa: menos garantías, menos valor
Aquí está la clave que explica el análisis de Dempsey: antes de esta reforma, el pick sin protección de un equipo verdaderamente malo tenía una probabilidad muy alta de acabar siendo una elección de las primeras cuatro — un activo de valor prácticamente garantizado. Con el sorteo aplanado a 16 equipos y las nuevas restricciones de repetición, esa garantía ha desaparecido: incluso el peor equipo de la liga puede terminar cayendo hasta el puesto 12, muy lejos del rango que solía justificar el verdadero valor de una primera ronda sin protección en cualquier negociación.
El propio Dempsey reconoce que gran parte de la actividad de traspasos de este verano —con varios jugadores de altísimo perfil moviéndose de equipo, operaciones que habitualmente exigen entregar capital de draft de primer nivel— explica por qué se han seguido traspasando tantas primeras rondas sin protección pese a esta devaluación. Pero su conclusión de fondo es clara: aunque estos activos siguen siendo valiosos, ya no representan la apuesta de valor prácticamente asegurado que eran antes de la reforma — un cambio de fondo que los propios directores generales de la liga todavía están aprendiendo a valorar correctamente en sus negociaciones.
Metodología: producción de la temporada 2025-26, métricas avanzadas, y el contexto de equipo para 2026-27 — incluyendo los grandes movimientos de la offseason (traspasos, fichajes) y el estado real de las vueltas de lesión.
1. Shai Gilgeous-Alexander (OKC)
Shai Gilgeous-Alexander revalidó el MVP por segunda temporada consecutiva, con 83 de los votos de primer puesto posibles, un respaldo prácticamente unánime. Promedió 31.1 puntos por partido con un 55.3% de acierto en tiros de campo, cifras de eficiencia que rara vez se ven en un volumen de tiro tan alto. Lideró al Oklahoma City Thunder a un récord de 64-18, el mejor de toda la liga, pese a jugar buena parte del año sin Jalen Williams, su segundo mejor anotador. Sus métricas avanzadas respaldan el trofeo: un BPM de 11.7 y un VORP de 7.8, ambos entre los más altos de la competición. Es, además, uno de los pocos bases de la liga que defiende su posición a un nivel de All-Defense real, no solo un generador ofensivo. De cara a 2026-27, con su plantilla de vuelta a plena disposición, parte como máximo favorito a un tercer MVP consecutivo.
2. Luka Dončić (LAL)
Dončić terminó la temporada 2025-26 como máximo anotador de la liga, con 33.5 puntos por partido, generando además un alto volumen de asistencias para sus compañeros. Su BPM ofensivo de 8.0 fue el más alto de la liga entre los jugadores de mayor volumen de uso, un dato que confirma que su producción no vino a costa de la eficiencia del equipo. Este verano firmó una extensión de contrato a largo plazo con los Lakers, cerrando cualquier duda sobre su continuidad en Los Ángeles. Junto a él, Austin Reaves también renovó por 185 millones de dólares, manteniendo el núcleo ofensivo intacto. La gran novedad de cara a la temporada que viene es la llegada de Walker Kessler desde Utah en un sign-and-trade a cuatro años y 130 millones, el pívot dominante que Dončić llevaba tiempo pidiendo. Si Kessler se mantiene sano —se perdió casi toda la 2025-26 por una operación de hombro— los Lakers tienen argumentos para pelear el título de forma realista.
3. Cade Cunningham (DET)
Cunningham fue elegido para el All-NBA de Primer Equipo y terminó quinto en la votación de MVP, la confirmación definitiva de su salto a la elite de la liga. Su tasa de asistencia del 45.2% fue una de las más altas entre bases titulares, reflejo de lo mucho que Detroit depende de su capacidad para generar juego para el resto del equipo. Su BPM de 6.3 en temporada regular subraya un impacto que va mucho más allá del simple volumen anotador. En playoffs, pese a caer eliminado en siete partidos ante Cleveland, elevó su nivel de producción, con un BPM de 3.4 en la serie. Con apenas 25 años, su curva de progresión todavía no ha tocado techo, y lidera un proyecto de Detroit que fue de los mejores equipos de la liga durante buena parte de la primera mitad de temporada. De cara a 2026-27, es uno de los pocos bases de esta lista sin ninguna incertidumbre de salud, equipo o rol que empañe su proyección.
4. Jalen Brunson (NYK)
Brunson fue el MVP de las Finales de la NBA tras liderar a los Knicks a su título superando a los Spurs por 4 victorias a 1. Su punto culminante llegó en el Juego 5, con 45 puntos que establecieron un récord de anotación en unas Finales para la franquicia. A lo largo de la serie, lideró remontadas de dos dígitos en las cuatro victorias de Nueva York, una muestra de fiabilidad en el momento más exigente de la temporada que pocos bases de la liga pueden igualar. Su producción regular ya era de nivel All-NBA, pero es en el rendimiento bajo presión donde Brunson se separa del resto, combinando anotación clutch con capacidad de generar para compañeros como Towns, Bridges y Anunoby. El equipo campeón se mantiene prácticamente intacto de cara a 2026-27, así que Brunson entra en la temporada como el base más contrastado bajo presión de toda la liga, con el anillo que lo confirma.
5. Stephen Curry (GSW)
A sus 37 años, Curry jugó solo 43 partidos en la 2025-26, pero cuando estuvo en pista mantuvo un nivel de impacto que muy pocos bases de la liga alcanzan: un BPM de 5.4 y un 60.6% de sus intentos de tiro desde la línea de triple, una proporción altísima que confirma que su rol como amenaza exterior sigue intacto. Comparte vestuario con Jimmy Butler, que también jugó una temporada limitada (38 partidos) pero con una eficiencia enorme del 64.6% en tiros verdaderos, y con Draymond Green, todavía el organizador defensivo de Golden State. La gran pregunta de cara a 2026-27 no es su nivel —que sigue siendo de elite absoluta cuando juega— sino su disponibilidad, tras encadenar varias temporadas por debajo de los 50 partidos. Aun así, ningún base de la liga genera tanto peligro por posesión sin necesidad de manejar el balón constantemente, lo que lo hace único incluso a estas alturas de su carrera.
6. Tyrese Haliburton (IND)
Haliburton sufrió una rotura del tendón de Aquiles en el Juego 7 de las Finales de 2025 ante el Thunder, una lesión que le hizo perderse la totalidad de la temporada 2025-26. Sin él en la pista, Indiana se desplomó a un récord de 19-63, el segundo peor de toda la liga, una muestra clara de lo determinante que es para su equipo cuando está sano. Su recuperación se complicó además con un episodio de herpes zóster durante la rehabilitación, y el propio jugador ha reconocido que ha ganado peso durante el proceso. Pese a todo, las señales recientes son positivas: fuentes de la franquicia se muestran «extremadamente optimistas» de que esté disponible para el primer partido de la temporada, y el propio Haliburton ha declarado: «soy la fuente, estoy sano ahora mismo». Antes de la lesión era un base de nivel top-10 indiscutible, con un perfil de creación de juego que llevó a los Pacers hasta las Finales. La cautela en las expectativas de inicio de temporada es razonable, pero el techo de talento sigue estando entre los más altos de la liga.
7. Tyrese Maxey (PHI)
Maxey fue nombrado All-NBA de Tercer Equipo la pasada temporada, cargando con un uso ofensivo del 29.4% en una Philadelphia que dependió casi por completo de él mientras Joel Embiid apenas pudo disputar 38 partidos. Su BPM de 5.4 estuvo entre los más altos de la liga para un base de su perfil, la confirmación estadística de una temporada de máxima responsabilidad. El panorama para 2026-27, sin embargo, cambia por completo: Philadelphia fichó a LeBron James (2 años, 8 millones de dólares) y traspasó por Jaylen Brown en las mismas horas, además de sumar a Anfernee Simons como refuerzo adicional de backcourt. Maxey pasa de ser la única estrella disponible a compartir minutos, balón y protagonismo con Embiid, LeBron y Brown a la vez. Es razonable esperar que su volumen de tiro baje respecto a la temporada anterior, aunque su eficiencia y su nivel de talento puro no deberían verse mermados. El interrogante real para Maxey de cara a la temporada que viene no es cuánto vale, sino qué rol exacto le van a dar dentro de ese nuevo reparto de estrellas.
8. Jamal Murray (DEN)
Murray mantuvo un 31.1% de tasa de asistencia y un BPM de 4.1 la pasada temporada, cifras que confirman su rol como generador secundario ideal junto a Nikola Jokić en una Denver que terminó 54-28. Su capacidad para crear su propio tiro en momentos de bloqueo defensivo —cuando los rivales cargan toda su atención sobre Jokić— sigue siendo uno de los activos más valiosos del equipo. Este verano, Denver reforzó su banquillo con la incorporación de DeMar DeRozan, seis veces All-Star, en un contrato de un año al mínimo de veterano tras perder a Peyton Watson en un traspaso a Cleveland. Ese fichaje le da a Murray más margen de descanso y menos responsabilidad de generación en los minutos que no comparte con Jokić. Con Aaron Gordon como pieza ya asentada del núcleo, Denver entra en 2026-27 con una de las plantillas más completas y experimentadas de la Conferencia Oeste. Murray, a estas alturas de su carrera, es una pieza contrastada en la que la franquicia confía plenamente en los momentos grandes.
9. LaMelo Ball (MIN)
Ball mantuvo una tasa de asistencia del 42.6% la pasada temporada con Charlotte, una de las cifras más altas de la liga entre bases, aunque acompañada de altibajos defensivos que limitaban el techo competitivo de su equipo. El gran cambio de su carrera llegó este verano: Minnesota lo adquirió en un traspaso a cambio de Naz Reid y futuras rondas de draft, sacándolo de un proyecto sin ambición real y llevándolo a un equipo de playoffs consolidado. Por primera vez, Ball comparte vestuario con una estrella de nivel similar o superior, Anthony Edwards, en lugar de ser la única referencia ofensiva de una plantilla en reconstrucción. Ese cambio de contexto pesa mucho en esta clasificación: su producción bruta puede bajar ligeramente al compartir balón, pero su valor real dentro de un equipo competitivo debería subir. Minnesota llega además de dos finales de conferencia consecutivas, así que Ball entra directamente en la conversación de contender por primera vez en su carrera. Es, junto a Maxey, el caso más claro de esta lista de un jugador cuyo entorno cambia radicalmente su proyección para la temporada que viene.
10. James Harden (LAC)
A sus 36 años, Harden mantuvo un BPM de 3.9 la pasada temporada y una tasa de asistencia superior al 34%, cifras que confirman que sigue siendo uno de los mejores generadores de juego de la liga pese al paso del tiempo. Su capacidad para leer defensas y encontrar el tiro correcto para sus compañeros no ha disminuido, incluso cuando su explosividad física ya no es la de sus mejores años en Houston o Brooklyn. La duda real para 2026-27 es puramente física: cuánto puede seguir sosteniendo ese nivel de producción a medida que se acerca a los 37 años. Aun así, su lectura de juego lo mantiene en el top 10 por delante de generadores más jóvenes y explosivos.
Menciones honoríficas
Fuera del top 10 pero muy cerca de él, tres nombres merecen mención aparte. Stephon Castle, en su segundo año, ganó protagonismo durante la carrera de los Spurs hasta las Finales junto a Wembanyama y Fox, y si dobla su producción de playoffs esta temporada podría colarse en una futura revisión de este ranking. Trae Young fue traspasado de Atlanta a Washington en enero (a cambio de CJ McCollum y Corey Kispert) y ya ha firmado allí una extensión de cuatro años y 212.8 millones de dólares, blindando su futuro pese a aterrizar en un proyecto de equipo bastante más débil que el de Atlanta. Y Jrue Holiday, con una tasa de asistencia del 32.1% pese a jugar solo 53 partidos la pasada temporada, sigue siendo uno de los bases más completos defensivamente de toda la liga, pieza clave del renacer de Portland junto a Lillard, Morant y Avdija.
Aday Mara, el primer campeón universitario español, aterriza en el mejor proyecto de la NBA
Aday Mara ya tiene un lugar propio en la historia del baloncesto español, incluso antes de debutar en la NBA. El pívot de Zaragoza se convirtió esta primavera en el primer español en alcanzar una Final Four de la NCAA — y no se quedó ahí: acabó levantando el título nacional con Michigan, siendo también el primer español en lograrlo. Ahora, Oklahoma City Thunder, el equipo con mejor récord de toda la liga, lo ha elegido en el puesto 12 del draft para iniciar su carrera profesional.
Del anonimato en UCLA a la gloria con Michigan
El camino de Mara hasta este punto no ha sido lineal. Hijo de Francisco Javier Mara, que llegó a jugar profesionalmente en España con el CAI Zaragoza, e idolatrando a Pau Gasol desde niño, se formó en las categorías inferiores del Casademont Zaragoza antes de dar el salto a la universidad estadounidense. Sus dos primeras temporadas en UCLA fueron discretas — apenas nueve partidos como titular y un papel muy limitado, lo suficiente como para que su nombre se cayera de las quinielas de draft que en su día lo situaban entre los mejores prospectos de su generación.
El cambio llegó al transferirse a Michigan para su temporada júnior. Ahí se convirtió en titular fijo y ancla defensiva del equipo, promediando 12.1 puntos, 6.8 rebotes, 2.4 asistencias y 2.6 tapones en 23.4 minutos, con un espectacular 66.8% en tiros de campo — cifra que lideró toda la Big Ten y fue cuarta a nivel nacional. Ese nivel le valió ser nombrado Mejor Defensor del Año de la conferencia y entrar en el Tercer Equipo All-Big Ten. Pero fue en el torneo de la NCAA donde su nivel dio un salto todavía mayor: en nueve partidos de postemporada, subió su producción a 15.0 puntos con un 65.6% en tiros de campo, incluyendo una semifinal de Final Four ante Arizona en la que fue el máximo anotador del partido con 26 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones. Michigan cerró la temporada con un 37-3, ganó la Big Ten por cuatro partidos de ventaja y se impuso a Connecticut en la final — la primera vez que un equipo lograba el doblete de Big Ten y título nacional en la misma temporada desde Michigan State en el año 2000.
Un físico que rompe registros históricos
En el Combine de la NBA, Mara dejó una marca que por sí sola explica parte del interés que generó: su alcance en posición estática fue de 2.97 metros (9 pies y 9 pulgadas), el segundo más alto registrado jamás en la historia del Combine. Con 2.18-2.21 metros de altura y una envergadura de 2.29, el interés de Oklahoma City no sorprendió a nadie — de hecho, fue una de tres elecciones de Michigan en el top 12 de este mismo draft, algo sin precedentes en la historia del programa.
El reto del encaje: un frontcourt ya muy cargado
El propio desafío que afronta Mara en Oklahoma City queda claro solo con mirar la plantilla: se incorpora a un frontcourt que ya cuenta con Chet Holmgren, Jaylin Williams, Thomas Sorber e Isaiah Hartenstein — probablemente la rotación interior más profunda de toda la liga, y perteneciente además al equipo campeón de temporada regular con prácticamente todo su núcleo intacto. Varios analistas han señalado directamente que «el encaje no es sencillo», y que su juego, todavía muy centrado en el poste bajo y con un ritmo de posesión relativamente alto para su perfil, necesitará tiempo de adaptación al ritmo físico de la NBA.
Predicción de la casa
Esperamos que el arranque de temporada sea complicado para Mara: adaptarse a la físicalidad de la NBA, en un frontcourt ya saturado de talento, no va a ser sencillo, y es probable que empiece con minutos escasos. Pero confiamos en que, incluso en esas apariciones limitadas, deje evidencias claras de su clase — su capacidad de protección de aro y su toque cerca del canasto no van a pasar desapercibidos. Conforme avance la temporada, esperamos que vaya ganando minutos y oportunidades reales dentro de la rotación, con varios partidos de gran nivel por el camino. Y llegados a playoffs, nuestra apuesta más atrevida: Mara se convierte en un auténtico factor X para el Thunder, con alguna actuación estelar que ayude a decidir el resultado de alguna eliminatoria — el mismo tipo de impacto puntual que ya demostró en la Final Four con Michigan, ahora en el escenario más exigente de todos.
Baba Miller, el «Antetokounmpo español»: de tres universidades distintas a debutar en los Clippers
Pocos caminos hacia la NBA son tan atípicos como el de Papa Ababacar Niang «Baba» Miller. El ala-pívot de Palma de Mallorca, que Los Angeles Clippers eligió en el puesto 36 del pasado draft, ha tardado casi una década en encontrar su sitio — pasando por tres universidades distintas antes de firmar la temporada que finalmente lo llevó a la NBA.
De la cantera del Real Madrid a un periplo universitario de tres paradas
Miller empezó su formación en la academia del Bahía San Agustín en 2016, y con solo 12 años entró en las categorías inferiores del Real Madrid, quemando etapas hasta debutar en la EuroLiga con el primer equipo a los 17 años — ganando además el Torneo de Nueva Generación de la EuroLiga en 2020-21. En 2022, decidió dar el salto a la universidad estadounidense, eligiendo Florida State por delante de Gonzaga. Lo que siguió fue un camino de altibajos: tras no cuajar del todo en Florida State (donde incluso descartó declararse al draft de 2023 para tener una segunda temporada), pasó a Florida Atlantic, y finalmente encontró su mejor versión en Cincinnati para su última temporada universitaria.
Ese último curso fue, sencillamente, histórico: se convirtió en el primer jugador de Cincinnati en liderar al equipo en puntos, rebotes y asistencias en una misma temporada desde Oscar Robertson en los años 60. Sus números finales — 13.0 puntos, 10.3 rebotes, 3.7 asistencias, 1.2 tapones y 0.7 robos en 31.8 minutos, con un 53% en tiros de campo — le valieron entrar en el Segundo Equipo All-Big 12 y consolidarse como uno de los grandes ascensos del draft tras una sobresaliente actuación en el Combine de la NBA. Con 2.09-2.11 metros de altura y una envergadura de más de 2.15, no es casualidad que el apodo que lo acompaña desde hace tiempo sea «el Antetokounmpo español»: puede llevar el balón en transición, generar juego desde el poste alto y funcionar casi como un base a su tamaño, con un porcentaje de asistencias impropio de alguien tan grande.
El punto débil que todo el mundo señala: el tiro exterior
Si hay una asignatura pendiente clara en su perfil, es el lanzamiento de larga distancia. En su última temporada en Cincinnati acertó solo un 19.2% en triples (10 de 52), su volumen más bajo desde su etapa de novato con minutos limitados en Florida State, y su porcentaje de tiros libres en toda su carrera universitaria se queda en un discreto 61.9%. Los propios informes de scouting apuntan a que los rivales, directamente, le dejan tirar libre desde el perímetro sin apenas prestarle atención — algo que tendrá que revertir si quiere dar el salto de rotación ocasional a pieza de rotación fija.
Fichaje y contexto en los Clippers
Miller firmó un contrato de cuatro años y 9.61 millones de dólares con Los Angeles el pasado julio, tras confirmarse su participación en la Summer League del equipo. Aterriza en una franquicia todavía reorganizándose tras el cierre del traspaso de Kawhi Leonard a Toronto — un contexto que, paradójicamente, podría abrirle antes de lo habitual algunas oportunidades de minutos para un pick de segunda ronda.
Predicción de la casa
Su combinación de tamaño, capacidad de generación de juego e instinto reboteador es demasiado llamativa como para quedarse completamente enterrado en el banquillo. Nuestra apuesta: Miller firma al menos un partido de 20 puntos o más en algún momento de la temporada, probablemente aprovechando alguna baja en el frontcourt de los Clippers, y se asienta en torno a los 15 minutos por partido de media — lo suficiente para dejar destellos regulares de por qué generó tanto entusiasmo en el Combine. No será todavía una temporada de consolidación completa, dado lo verde que sigue su tiro exterior, pero sí la confirmación en highlights de un jugador con un techo de desarrollo muy por encima de lo que corresponde a una segunda ronda.
Hugo González, el rookie que enamoró a Boston sin apenas anotar: la temporada de su consolidación definitiva
Pocos jugadores de la pasada clase de draft generaron una historia tan curiosa como la de Hugo González. El alero madrileño, formado en la cantera del Real Madrid, apenas promedió 3.9 puntos en su primera temporada en la NBA — y aun así, se convirtió en una de las revelaciones defensivas más comentadas de toda la liga.
De la cantera del Bernabéu a la sorpresa del draft
González se formó en Real Madrid desde antes de cumplir los 10 años, ganando plata con España en el Mundial U17 de 2022 y en el Europeo U18 de 2023 antes de asentarse en la rotación del primer equipo en la temporada 2024-25. Su palmarés en España impresiona para alguien tan joven: Supercopa (2023), Copa del Rey (2024) y dos Ligas ACB consecutivas (2024 y 2025), además del MVP del torneo EuroLeague Next Generation en 2024. El Real Madrid anunció su salida el 30 de junio de 2025, y apenas unos días después, Boston Celtics lo eligió en el puesto 28 del draft. El entonces presidente de operaciones de los Celtics, Brad Stevens, ya avisó de lo que veía en él: «es duro, juega con intensidad, corta, va a por el balón, compite. Tiene todas las cualidades intangibles de un jugador ganador.»
Una temporada de rookie que los números tradicionales no explican
Sus cifras de caja —3.9 puntos, 3.3 rebotes, 0.6 robos en 74 partidos, con solo 3 titularidades— no cuentan ni de lejos la historia real de su año de debut. González llegó a una Boston que empezó la temporada sin Jayson Tatum durante 62 partidos, obligado a asumir minutos de máxima exigencia defensiva desde el primer día, después de haber jugado apenas 10 minutos por partido en su última temporada en el Real Madrid. Debutó el 24 de octubre ante los Knicks en el Madison Square Garden con 6 puntos, 4 rebotes, 2 robos y un +7 que ya lideró a todo el equipo esa noche.
Desde ahí, el dato que ha definido toda su temporada es el plus-minus. En un tramo de la campaña llegó a liderar a todos los rookies de la liga en este apartado, y terminó el curso tercero de toda su clase, solo por detrás de Kon Knueppel y Dylan Harper — con los Celtics anotando 283 puntos más que el rival en sus 864 minutos en pista durante buena parte de la temporada. Las métricas de impacto respaldan esa lectura: Boston tuvo un rating defensivo de 103.1 con él en pista, el mejor entre los habituales del equipo, que se disparaba hasta 113.3 sin él — una diferencia de más de 10 puntos. El equipo fue 12.3 puntos por 100 posesiones mejor con González en cancha, la segunda mejor cifra de toda la plantilla, solo por detrás de Derrick White. Y a nivel individual, los rivales tiraban un 10.7% por debajo de lo esperado cerca del aro cuando él defendía — percentil 98 entre todos los aleros de la liga.
Su mejor noche llegó ante Milwaukee: 18 puntos, 16 rebotes, 3 robos, 2 tapones y una asistencia en poco más de 35 minutos, terminando el partido en +27 — solo Jayson Tatum, entre los rookies de 19 años o menos de la historia reciente de los Celtics, había firmado una línea de 10 rebotes y 2 tapones en un partido antes que él.
El verano que confirmó su valor: Milwaukee lo quiso, Boston dijo que no
Si hace falta una prueba externa de cuánto ha crecido su cotización, ahí está: este mismo verano, Milwaukee pidió expresamente su inclusión en cualquier paquete por Giannis Antetokounmpo, y Boston se negó en redondo a incluirlo. Pocas señales explican mejor la confianza interna de la franquicia en su proyección a largo plazo.
Predicción de la casa
Esperamos que González mantenga ese nivel de impacto defensivo que lo hizo tan especial en su año de debut — seguirá enamorando por ese lado de la cancha, con el mismo tipo de plus-minus descomunal que ya demostró. El verdadero salto de esta temporada, sin embargo, tiene que llegar en ataque: sin convertirse todavía en una amenaza capaz de generar su propio tiro por sí solo, esperamos una progresión ofensiva real que lo sitúe en torno a los 10 puntos por partido con buenos porcentajes de tiro, apoyada en el mismo instinto de cortes y capacidad reboteadora que ya mostró como rookie. Con más minutos disponibles tras la salida de Jaylen Brown, es razonable esperar que gane un hueco fijo y mucho más amplio en la rotación de Joe Mazzulla desde el primer día.
Sergio de Larrea, el base del futuro de Dallas: su reto es asentar el tiro y ganarse la titularidad junto a Kyrie
Dallas Mavericks ha apostado fuerte por el talento internacional este verano, y ningún nombre ilustra mejor esa apuesta que Sergio de Larrea. El base de Valladolid, de 20 años, llega procedente de Valencia Basket con el cartel de ser, según los propios comparables que maneja NBA.com, una mezcla entre Josh Giddey, Malcolm Brogdon y Austin Reaves — un «base alto» con visión de pase de primer nivel y tamaño para jugar también de escolta.
Un camino meteórico desde la cantera del Valencia
De Larrea se formó en la academia del Valencia Basket desde joven —ambos padres jugaron al baloncesto en España— y quemó etapas con rapidez: pasó por los equipos U18 y el filial del club, tuvo una cesión en el CB L’Horta Godella, y debutó en la Euroliga con el primer equipo con solo 17 años, después de rechazar ofertas de universidades estadounidenses. Su consagración llegó en la Supercopa de España de 2025: con apenas 19 años y 298 días, se convirtió en el MVP más joven de la historia de la competición tras superar al Real Madrid (94-98), batiendo el récord que tenía Tiago Splitter desde 2006. En su última temporada como profesional en España promedió 7.1 puntos, 2.0 rebotes y 2.9 asistencias en poco más de 14 minutos por partido, con una eficiencia notable (45.0% en tiros de campo, 40.9% en triples), y coronó el curso levantando la Liga ACB con Valencia tras imponerse a Barcelona en la final (3-1), donde llegó a subir su producción hasta 9.7 puntos, 3.7 asistencias y 3.0 rebotes en apenas 18 minutos.
Del draft accidentado al Summer League que enamoró
Su llegada a la NBA no fue directa: fue elegido en el puesto 25 por Los Angeles Lakers, traspasado esa misma noche a los Knicks a cambio de Cameron Carr, y traspasado de nuevo, esta vez a Dallas, en una operación en la que los Mavericks entregaron el pick 30 (que acabaría siendo Koa Peat, después reenviado a Phoenix). Pese a la incertidumbre inicial sobre si se quedaría jugando en Europa como proyecto de futuro, Dallas confirmó su incorporación inmediata: firmó contrato estándar el 3 de julio, convirtiéndose en el primer jugador de Castilla y León elegido en primera ronda del draft y el primer vallisoletano en firmar con un equipo de la NBA.
En la Summer League de Las Vegas no tardó en dejar huella. En su estreno, ya como titular, firmó 9 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias, un robo y un tapón en 29 minutos — aunque con un dato de alarma ya visible: solo 3 de 14 en tiros de campo, 1 de 9 en triples. Lejos de ser un caso aislado, esa fue la tónica de sus cuatro partidos: promedió 8.0 puntos, 4.8 rebotes y unos espectaculares 8.8 asistencias por encuentro, cifras que confirman su don para la generación de juego, pero con un acierto de tiro que todavía está muy lejos del que mostraba en la ACB.
El reto de esta temporada: ganarse la titularidad junto a Kyrie, y ser el base del futuro de Flagg
El objetivo para De Larrea esta temporada es doble. A corto plazo, consolidarse como segundo base de la rotación — con la ambición real de pelear incluso por minutos de titular compartiendo backcourt con un Kyrie Irving que regresa de su propia lesión de rodilla. A medio plazo, el reto es todavía más determinante para el proyecto: entenderse sobre la cancha con Cooper Flagg y convertirse en el base de referencia a largo plazo de una franquicia que se está reconstruyendo precisamente alrededor de esa pareja generacional.
La clave para que todo eso sea posible pasa, casi con toda seguridad, por una sola cosa: asentar el tiro exterior. Su muestra en la ACB (40.9% en triples) sugiere que el talento está ahí, pero su primer contacto real con el nivel físico y la velocidad de la NBA en la Summer League (1 de 9 desde el triple en su debut) demuestra que todavía queda trabajo por delante para que ese porcentaje se traslade de forma fiable a la mejor liga del mundo.
Predicción de la casa: confiamos en que De Larrea acabe la temporada como titular del puesto de base en Dallas, incluso si el camino hasta ahí no es inmediato. Su visión de pase es demasiado especial como para mantenerlo en el banquillo una vez se gane la confianza de Dusty May, y su instinto reboteador para un base de su tamaño (ya visible tanto en la ACB como en la Summer League) debería convertirlo en una auténtica máquina de dobles-dobles de asistencias — el tipo de base que llena la planilla estadística incluso en las noches en las que el triple no entra.
Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis, con Dallas como nuevo hogar y un reto claro: afianzarse junto a Cooper Flagg
Por primera vez en su carrera NBA, Santi Aldama va a vestir una camiseta que no sea la de Memphis Grizzlies. El ala-pívot canario, que ha pasado sus cinco primeras temporadas en la NBA en la misma franquicia desde que fuera elegido en el puesto 30 del draft de 2021, afronta ahora el reto de reconstruir su carrera en un contexto completamente nuevo: Dallas Mavericks.
Cinco años de progresión ininterrumpida
Pocas trayectorias en la NBA son tan lineales como la de Aldama. Drafteado por Utah Jazz y traspasado esa misma noche a Memphis, tardó una temporada en asentarse en la rotación — pero desde entonces, no ha dejado de mejorar sus números año tras año, sin excepción, en sus cinco campañas como Grizzly. Disputó 278 partidos con la franquicia (82 como titular), y su progresión llegó a su punto más alto en 2024-25: 12.5 puntos, 6.4 rebotes, 2.9 asistencias y 0.8 robos en 25.5 minutos, con un notable 48.3% en tiros de campo y 36.8% en triples. Ese curso firmó diez partidos de 20 o más puntos — más que en sus tres primeras temporadas juntas — y promedió 12.6 puntos saliendo del banquillo, la sexta mejor cifra de toda la liga entre jugadores de rol con al menos 40 partidos disputados.
Ese nivel le valió, el 30 de junio de 2025, una renovación de tres años y 52.5 millones de dólares como agente libre restringido. Y la 2025-26, pese a acabar de forma abrupta, confirmó que el salto no había sido casualidad: en 43 partidos (11 como titular) antes de la lesión, firmó nuevos máximos personales — 14.0 puntos, 6.7 rebotes, 2.9 asistencias y 1.6 entre robos y tapones combinados en 27.9 minutos, con un 35% en triples sobre un volumen todavía mayor (4.7 intentos por partido). El 15 de marzo, sin embargo, los Grizzlies anunciaron que Aldama se sometería a una artroscopia de rodilla derecha, además de una infiltración ortobiológica, cerrando su temporada de forma prematura.
El momento que quedará en la memoria: 23 puntos para despedirse de unos playoffs
Si hay un partido que resume el nivel que Aldama es capaz de dar en el momento más exigente, es el Juego 4 de la primera ronda de playoffs de 2025 ante Oklahoma City: 23 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias en una derrota por 117-115 que certificó la eliminación de Memphis. Fue, en muchos sentidos, la confirmación de que su techo va más allá del de un simple jugador de rotación — algo que ya empezaba a evidenciarse en el aumento de su responsabilidad dentro del equipo.
El giro de julio: de pieza histórica del roster a nuevo fichaje de Dallas
El desenlace de su etapa en Memphis llegó con una ironía particular. Apenas dos días después de que la franquicia sorprendiera traspasando a Ja Morant, Aldama pasó a ser, durante un breve periodo, el jugador con más años de antigüedad en el roster de los Grizzlies — justo antes de convertirse él mismo en la siguiente pieza en salir. El 1 de julio, Memphis lo envió a Dallas a cambio de AJ Johnson, una primera ronda de 2030 (procedente de Golden State, protegida hasta el puesto 20) y dos futuras segundas rondas; los Mavericks se llevaron además los derechos de Tarik Biberovic, segunda ronda de 2023 que todavía no ha debutado en la NBA y sigue compitiendo en la EuroLiga y la liga turca.
Para una franquicia como Memphis, en plena reconstrucción tras desprenderse también de Jaren Jackson Jr. y Desmond Bane este mismo verano, la operación tiene una lógica clara: acumular más capital de draft de cara al futuro. Para Dallas, es la incorporación de un ala-pívot versátil, capaz de aportar tanto desde el poste como desde el perímetro, que llega además en el mejor momento estadístico de su carrera.
El reto real: dejar de ser «el más veterano de otro proyecto» para convertirse en pieza clave del suyo
Aldama tiene 25 años — sigue siendo joven para los estándares de la posición que ocupa, pero llega a Dallas en un momento en el que se le va a pedir mucho más que continuidad. Con Cooper Flagg como la gran apuesta de futuro de la franquicia y Kyrie Irving regresando de su propia lesión de rodilla, el verdadero examen de Aldama esta temporada no es solo físico —demostrar que la rodilla responde con garantías—, sino de rol: afianzarse como una pieza verdaderamente clave del proyecto, no como un simple complemento de rotación. Su contrato, que todavía tiene dos años de recorrido más una opción de equipo de 17 millones para 2027-28, sugiere que Dallas lo ve exactamente así — como una apuesta a medio plazo, no como relleno de plantilla.
Quienes lo conocen bien coinciden en describirlo como un profesional extremadamente maduro y con los pies en la tierra, ajeno al ruido mediático pese a su progresión constante. En una entrevista con DAZN, preguntado por cómo se definiría a sí mismo, respondió entre risas con la naturalidad que lo caracteriza: «un chico de Las Palmas que sigue sus sueños y juega al baloncesto.» Esa misma sencillez es, quizás, lo que mejor explica cómo ha conseguido mejorar temporada tras temporada sin saltos bruscos ni golpes de efecto — y es exactamente lo que Dallas espera que traslade ahora a un vestuario que necesita, precisamente, ese tipo de estabilidad.
Predicción de la casa: con Cooper Flagg, Kyrie Irving por delante en el reparto de protagonismo ofensivo, es probable que sus números brutos bajen un poco respecto a los máximos personales que dejó en Memphis. Pero ese menor volumen no tiene por qué ser una mala noticia: nuestra apuesta es que Aldama se convierta en un candidato real al premio de Sexto Hombre del Año, aportando desde el banquillo la polivalencia interior-exterior que Dallas necesita, y consolidándose como una pieza verdaderamente clave de la rotación aunque no aparezca siempre en el quinteto inicial.
Isaiah Stewart ha vivido un cambio radical este verano al pasar de un Detroit con el mejor récord del Este a un Memphis en plena reconstrucción. Lejos de verlo como un retroceso, el pívot ha adoptado una perspectiva distinta y positiva.
Durante un evento comunitario, Stewart expresó su entusiasmo y explicó que su experiencia en Detroit, donde fue parte de un proceso de reconstrucción que terminó con un equipo competitivo, le permite aportar un mensaje de paciencia y perseverancia a un vestuario joven como el de los Grizzlies.
Memphis ha desmantelado casi por completo su núcleo anterior y apuesta por reconstruir alrededor de jugadores como Cameron Boozer y Zach Edey. Stewart se perfila como uno de los pocos veteranos con experiencia en procesos similares, ofreciendo una hoja de ruta para que los jóvenes entiendan que construir un equipo competitivo lleva tiempo.