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  • Montrezl Harrell trabaja para volver a la NBA tras su salida

    Montrezl Harrell trabaja para volver a la NBA tras su salida

    Montrezl Harrell continúa trabajando para regresar a la NBA, liga en la que no juega desde la temporada 2022-23. En una entrevista con Brandon «Scoop B» Robinson, el pívot mostró optimismo sobre su intento de volver a la competición.

    Harrell explicó que su reciente entrenamiento con los Rio Grande Vipers, filial de los Houston Rockets en la G League, fue positivo: «Pude bajar allí, hacer un par de rondas, y el entrenamiento que tuve después con el cuerpo técnico fue muy bien.»

    Desde su salida de la NBA, Harrell ha jugado en Australia, China y Puerto Rico, además de participar en la BIG3, donde estableció un récord de anotación con 42 puntos en un solo partido, y en The Basketball Tournament con un equipo de exjugadores de Louisville. Según el jugador, esta experiencia internacional le ha ayudado a afilar su juego, especialmente en su capacidad para poner bloqueos y rodar hacia el aro, un perfil que sigue siendo relevante en la NBA actual.

    A sus 32 años, Harrell parece decidido a cerrar su etapa en la NBA con una última oportunidad basada en el trabajo, dejando atrás las polémicas de vestuario, como la que mantuvo con Paul George durante su etapa en los Clippers.

  • «No se puede hablar de él sin hablar de mí»

    «No se puede hablar de él sin hablar de mí»

    «No se puede hablar de él sin hablar de mí»: Tatum rompe su silencio sobre Brown

    Jayson Tatum ha hablado por primera vez de forma pública sobre Jaylen Brown desde que su compañero de casi una década fuera traspasado a Philadelphia el pasado julio. En una entrevista en The Dan Patrick Show, el alero de los Celtics dejó claro que, pese a todas las especulaciones generadas en torno a su relación, su cariño y respeto hacia Brown permanecen intactos.

    Preguntado sobre cuál cree que es el mayor malentendido público sobre su relación con Brown, Tatum no dudó: «para mí, quiero a ese tío. Lo que conseguimos juntos en nueve años — fuimos a la final de conferencia cinco veces, a las Finales dos veces, ganamos un título, compartimos partidos de All-Star juntos — no se puede hablar de él sin hablar de mí, y viceversa.»

    El propio Tatum reconoció, sin amargura, que este tipo de rupturas forman parte inevitable del negocio del baloncesto: «por desgracia, el negocio del baloncesto siempre va a jugar un papel. Nadie ha jugado junto para siempre. Pero no es algo por lo que estar triste o disgustado. Es algo que hay que celebrar, lo que fuimos capaces de hacer.» Y cerró con un mensaje directo hacia su excompañero: «es una persona y un jugador tremendo. No tengo más que respeto por él, y le deseo lo mejor.»

    Las palabras de Tatum llegan en un momento simbólico: apenas unos días después de la presentación oficial de Paul George, la pieza que llegó a Boston a cambio de Brown, y en pleno arranque de una temporada en la que Tatum tendrá que asumir un protagonismo ofensivo todavía mayor sin su compañero de tantos años. Que el propio Tatum haya elegido celebrar lo conseguido juntos, en lugar de esquivar la pregunta o mostrarse dolido, dice bastante sobre cómo quiere afrontar el vestuario esta nueva etapa — sin fisuras públicas, pase lo que pase con los resultados.

  • LeBron cobrará casi cuatro veces más por publicidad que por jugar

    LeBron cobrará casi cuatro veces más por publicidad que por jugar

    LeBron cobrará casi cuatro veces más por publicidad que por jugar al baloncesto esta temporada

    LeBron James va a ganar más dinero promocionando una plataforma de mercados de predicción que jugando en la NBA esta temporada — y la diferencia no es pequeña. Según ha revelado Front Office Sports, James ha firmado un acuerdo de patrocinio con Polymarket que le reportará 15 millones de dólares al año, frente a los 3,876,529 dólares que va a cobrar de Philadelphia 76ers en el primer año de su contrato de dos temporadas y 8 millones firmado el pasado julio. Hacen cuentas rápidas: casi 3.9 veces más por publicidad que por su propio sueldo de baloncesto.

    El detalle más curioso de todo el acuerdo es lo que LeBron NO va a promocionar: baloncesto. Según las fuentes consultadas por Front Office Sports, la campaña se centrará exclusivamente en fútbol americano. La explicación tiene que ver con las propias normas de la NBA, que prohíben a sus jugadores en activo promocionar contratos de eventos ligados a partidos de la propia liga — el mismo motivo por el que su anterior acuerdo publicitario, con DraftKings (firmado en 2024, ya expirado), estaba estructurado exactamente de la misma manera. James no es inversor en Polymarket, únicamente su imagen pública contratada como embajador, con un compromiso descrito como «colaboración continuada» que incluye publicaciones en redes sociales y otros contenidos.

    El anuncio ya se ha dejado ver en un comercial de la marca, en el que James comparte protagonismo con Derek Jeter y Eli Manning —ambos cobrando cifras «más pequeñas» que la suya, según las mismas fuentes—, además de otros rostros conocidos como Spike Lee, Reggie Bush y Alexandra Daddario. Es, además, una operación con peso financiero detrás: Polymarket cuenta con el respaldo de la matriz de la Bolsa de Nueva York y de 1789 Capital, el fondo de inversión de Donald Trump Jr., que ha inyectado recientemente 1.000 millones de dólares adicionales en el negocio.

    El contexto de la industria explica por qué una estrella de baloncesto termina promocionando fútbol: tanto la NFL como el PGA Tour prohíben directamente este tipo de acuerdos a sus propios deportistas, así que plataformas como Polymarket recurren a estrellas de otros deportes para llegar a esa audiencia. Polymarket ya mantiene acuerdos a nivel de liga con MLB, NHL, MLS, Serie A y LaLiga, y según una fuente, la NBA se acercaría a cerrar un acuerdo similar próximamente.

    Vale la pena señalar, eso sí, una distinción importante dado el contexto reciente: varios medios han sido explícitos en aclarar que este acuerdo no tiene nada que ver con el escándalo que ha protagonizado este verano a los Clippers y Kawhi Leonard. Mientras que los pagos a Leonard se investigaron precisamente por tratarse de «trabajos fantasma» sin ninguna contraprestación real, el acuerdo de LeBron sí exige contenido y presencia pública real a cambio del dinero — la diferencia legal es clara, aunque la cifra en sí, casi cuadruplicando su propio sueldo de la NBA, no deja de generar cierto debate sobre hasta qué punto estos acuerdos publicitarios de deportistas en activo merecen mayor escrutinio en una liga que acaba de sancionar con dureza un caso relacionado, aunque de naturaleza distinta.

  • La afición de Detroit no perdona

    La afición de Detroit no perdona

    La afición de Detroit no perdona: el 60% cree que Langdon se quedó corto este verano

    Una encuesta realizada por Hunter Patterson (The Athletic) entre la afición de los Pistons deja un mensaje claro: la mayoría no está satisfecha con el trabajo del presidente de operaciones de baloncesto, Trajan Langdon, este verano. De las 1,279 respuestas recogidas, un contundente 60.3% eligió la opción de que «deberían haber hecho más», frente a solo un 20.3% que considera que la plantilla ha mejorado lo suficiente, con el 19.4% restante indiferente ante la cuestión.

    Un dato incómodo para Duren: la afición valora más a Ausar Thompson

    La encuesta también preguntó por el segundo jugador más valioso de la plantilla, por detrás de Cade Cunningham — y el resultado tiene su propia lectura en pleno culebrón contractual de Jalen Duren. Ausar Thompson se llevó el 67.6% de los votos, muy por delante del 27.9% que recibió el propio Duren. En cuanto a qué salario consideran justo para el pívot, la afición está dividida casi al 50%: un 40.3% lo sitúa en la franja de 30-35 millones anuales, un 40% en la de 35-40 millones, y solo un 5.8% cree que merece más que eso — cifras que, curiosamente, se quedan por debajo de los 40 millones que el propio Duren estaría pidiendo en sus negociaciones actuales con la franquicia.

    Langdon defiende el fichaje de Collins y la motivación del grupo

    En una entrevista con Coty M. Davis (Detroit News), Langdon salió a defender el fichaje de John Collins como una pieza pensada específicamente para resolver un problema concreto de la plantilla: «una de las cosas que buscábamos era meter más tiro en la cancha en distintas posiciones, y él fue una de esas soluciones. En las últimas temporadas ha tirado muy bien, especialmente la pasada. Creo que va a ayudar al espaciado de nuestros jugadores, dándoles más espacio para operar. Es versátil, puede jugar algo de cuatro y de cinco — obviamente es una amenaza de mate, buen reboteador, buen anotador interior en los cambios defensivos. Aporta otra pieza versátil a nuestro equipo.»

    Sobre la eliminación ante Cleveland en semifinales de conferencia, Langdon aseguró que el dolor de esa derrota se ha convertido en combustible para el grupo durante el verano: «creo que dije en mi rueda de prensa de final de temporada que iba a doler durante un tiempo. Ese dolor debería impulsarte y motivarte. Deberías tener ganas de trabajar duro y volver siendo una mejor versión de ti mismo.» Y puso nombres propios sobre la mesa: «hemos visto eso en nuestros jugadores. Daniss Jenkins ha estado en el gimnasio. Tolu (Smith) ha estado en el gimnasio. Paul (Reed) ha estado en el gimnasio. Ron (Holland) sin duda ha estado en el gimnasio aquí en Detroit. Ha encontrado sitios donde jugar incluso cuando volvió a casa (Dallas). Todos nuestros jóvenes están volviendo siendo mejores versiones de sí mismos.»

    El argumento a favor: más tiro exterior sobre un ataque ya top-10

    Más allá del debate sobre si Detroit hizo lo suficiente, Omari Sankofa II (Detroit Free Press) aporta un argumento estadístico interesante a favor del verano de Langdon: los Pistons terminaron la pasada temporada regular con un rating ofensivo de 118.3 —entre los diez mejores de la liga— pese a haber intentado solo el 31.3% de sus tiros desde el triple, la segunda cifra más baja de toda la NBA. Un dato todavía más revelador: el equipo anotó 10.2 puntos más por cada 100 posesiones cuando su mejor tirador exterior, Duncan Robinson, estaba en pista. Con las incorporaciones de este verano —Collins, Isaiah Joe, Taurean Prince, Gary Harris y el rookie Ebuka Okorie— sumando más amenazas reales desde el perímetro, la lógica de Sankofa es sencilla: si el ataque ya era de los mejores de la liga con tan poco volumen de triples, añadir tiro exterior real podría convertirlo en directamente temible.

  • La temporada decisiva de Brooklyn

    La temporada decisiva de Brooklyn

    La temporada decisiva de Brooklyn: Randle da un techo más alto a corto plazo, pero el examen real es el de sus jóvenes

    Brooklyn Nets afronta 2026-27 con una dualidad muy clara: por un lado, la incorporación de Julius Randle eleva el suelo competitivo del equipo de forma inmediata; por otro, la verdadera pregunta de la temporada tiene que ver con si su núcleo joven por fin da el paso que la franquicia necesita para construir su futuro real.

    Randle, la mejora a corto plazo con fecha de caducidad

    Según el análisis de Brian Lewis, del New York Post, Randle —tres veces All-Star— va a hacer a los Nets más competitivos y a subir el techo del equipo en lo inmediato, aunque su continuidad a largo plazo en Brooklyn se antoja poco probable, en gran parte por la opción de jugador que tiene para el próximo verano. Lewis destaca además un beneficio colateral interesante: repartir la responsabilidad anotadora principal con Randle debería ayudar a Michael Porter Jr. a recuperar eficiencia, después de que sus porcentajes de tiro cayeran la pasada temporada precisamente cuando su volumen de uso aumentó — la clásica sobrecarga de un anotador que de repente tiene que cargar con demasiado peso ofensivo él solo.

    El verano, calificado con un discreto B-

    ESPN, a través del análisis de Zach Kram, ha valorado el verano de los Nets con una nota de B-. Entre los aciertos, destaca la renovación de Day’Ron Sharpe con un contrato de dos años muy favorable para la franquicia. Pero la crítica de fondo es clara: Brooklyn no hizo demasiado con su espacio salarial disponible para mejorar realmente sus perspectivas a largo plazo — una filosofía coherente con lo que ya sabíamos de la reconstrucción del equipo, aunque no exenta de la duda habitual de si se podría haber aprovechado mejor ese margen.

    El verdadero examen: Traoré, Powell, Saraf y Wolf

    Kram es explícito sobre dónde está la verdadera prueba de esta temporada para Brooklyn: en sus cuatro primeras rondas de 2025 — Nolan Traoré, Drake Powell, Ben Saraf y Danny Wolf —, que necesitan dar un paso adelante real para consolidarse como parte de los planes de futuro de la franquicia. Es la misma tesis que ya apuntábamos al hablar de Egor Dëmin y de la llegada de Mikel Brown Jr. este verano: Brooklyn tiene, de golpe, una cantidad enorme de talento joven en la misma posición de desarrollo, y esta temporada empezará a separar a quienes formarán parte del proyecto real de quienes se quedarán, simplemente, como piezas de relleno de una reconstrucción todavía en marcha.

  • El nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego

    El nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego

    Por qué una primera ronda sin protección ya no vale lo que valía: el nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego

    Este verano se han traspasado un total de ocho primeras rondas de draft completamente sin protección — una cifra que, a primera vista, sugeriría que este tipo de activo sigue siendo tan codiciado como siempre en las negociaciones de traspaso. Según el análisis de Chris Dempsey (DempsAndCircumstance.com), sin embargo, la realidad es la contraria: el valor real de una primera ronda sin protección se ha visto reducido de forma significativa, y el motivo no tiene que ver con el mercado, sino con un cambio de reglas que la mayoría de aficionados todavía no ha terminado de asimilar.

    El nuevo sistema «3-2-1», explicado

    El pasado 28 de mayo, la Junta de Gobernadores de la NBA aprobó por 29 votos a 1 una reforma integral del sorteo de draft, diseñada específicamente para combatir el tanking. El nuevo sistema, conocido informalmente como «3-2-1» por el número de bolas de lotería que recibe cada franquicia, amplía el sorteo de 14 a 16 equipos y aplana drásticamente las probabilidades: los tres peores equipos de la liga caen en lo que se ha bautizado como «zona de relegación», recibiendo solo dos bolas cada uno — apenas un 5.4% de opciones de conseguir el pick número 1, con la posibilidad real de caer hasta el puesto 12. Los siguientes siete peores equipos reciben tres bolas cada uno (8.1% de opciones al número 1), mientras que los perdedores del Play-In completan el resto del sorteo con una o dos bolas, según el cruce.

    El sistema añade además dos restricciones que se aplican incluso a picks ya traspasados: ningún equipo puede ganar el pick número 1 dos años seguidos con su propia selección —una norma retroactiva que, por ejemplo, impide a Washington Wizards repetir el número 1 en 2027 después de haberlo ganado en 2026—, y ninguna franquicia puede tener una elección top-5 durante tres años consecutivos, con efecto retroactivo hasta el draft de 2025.

    La consecuencia directa: menos garantías, menos valor

    Aquí está la clave que explica el análisis de Dempsey: antes de esta reforma, el pick sin protección de un equipo verdaderamente malo tenía una probabilidad muy alta de acabar siendo una elección de las primeras cuatro — un activo de valor prácticamente garantizado. Con el sorteo aplanado a 16 equipos y las nuevas restricciones de repetición, esa garantía ha desaparecido: incluso el peor equipo de la liga puede terminar cayendo hasta el puesto 12, muy lejos del rango que solía justificar el verdadero valor de una primera ronda sin protección en cualquier negociación.

    El propio Dempsey reconoce que gran parte de la actividad de traspasos de este verano —con varios jugadores de altísimo perfil moviéndose de equipo, operaciones que habitualmente exigen entregar capital de draft de primer nivel— explica por qué se han seguido traspasando tantas primeras rondas sin protección pese a esta devaluación. Pero su conclusión de fondo es clara: aunque estos activos siguen siendo valiosos, ya no representan la apuesta de valor prácticamente asegurado que eran antes de la reforma — un cambio de fondo que los propios directores generales de la liga todavía están aprendiendo a valorar correctamente en sus negociaciones.

  • La NBA avanza en la expansión con Seattle y Las Vegas

    La NBA avanza en la expansión con Seattle y Las Vegas

    La NBA continúa avanzando en su proyecto de expansión, el primero desde 2004, con Seattle y Las Vegas como las dos ciudades candidatas para albergar nuevos equipos.

    En la reciente reunión de la Junta de Gobernadores, la atención se centró especialmente en Las Vegas debido a la incertidumbre sobre el pabellón que acogería al futuro equipo. Mientras Seattle cuenta con el Climate Pledge Arena, un recinto ya inspeccionado y listo para adaptarse al baloncesto de la NBA, Las Vegas debe decidir entre renovar el T-Mobile Arena o construir un nuevo pabellón, lo que implica un proceso más largo.

    El comisionado Adam Silver explicó que en Seattle podrían estar listos para jugar en pocas semanas, mientras que en Las Vegas el plazo es mayor debido a las opciones en estudio. Patrick Dumont, gobernador de los Mavericks, lidera las conversaciones sobre la candidatura de Las Vegas, donde hay grupos que proponen desde renovar el T-Mobile Arena hasta construir un nuevo palacio de entretenimiento.

    La liga espera tener una decisión final para finales de año. El calendario previsto sitúa el debut de ambos equipos en la temporada 2028-29, con un draft de expansión en el verano de ese año.

    En términos económicos, se estima que la indemnización por expansión para cada franquicia actual podría situarse entre 500 y 600 millones de dólares, lo que implicaría un total de entre 15.000 y 18.000 millones en tasas de expansión para las dos nuevas franquicias, según un informe de ESPN.

  • Por qué la NBA firma y corta jugadores el mismo día en septiembre

    Por qué la NBA firma y corta jugadores el mismo día en septiembre

    Durante la pretemporada de la NBA es habitual que un equipo firme a un jugador y lo corte en el mismo día. Este procedimiento no es un error, sino un mecanismo regulado para gestionar la plantilla y el desarrollo de jugadores.

    En temporada regular, cada franquicia puede tener hasta 15 jugadores con contrato estándar y 3 con contrato dual, pero en pretemporada este límite aumenta a 20 o 21 para evaluar a más jugadores en el training camp.

    La clave está en la figura del «jugador afiliado». Un equipo puede designar hasta cuatro jugadores cortados como afiliados, lo que permite que pasen automáticamente al equipo filial en la G League, siempre que sus derechos no pertenezcan a otro club. Si el jugador tiene sus derechos de retorno en otro equipo de la G League, se realizan traspasos para adquirir esos derechos antes de firmar y cortar al jugador, como ocurrió con Isaiah Wong y Dwight Murray Jr. en los Nets.

    Además, la mayoría de estas firmas se realizan con contratos Exhibit 10, que son acuerdos de un año al salario mínimo sin garantías, pero con un bonus opcional de hasta 91.000 dólares. Este bonus se paga solo si el jugador, tras ser cortado, se compromete a jugar al menos 60 días en el filial de la G League, incentivando así que permanezca en el sistema de desarrollo de la NBA en lugar de buscar oportunidades en Europa o Asia.

    Existe una tercera opción menos común, en la que el contrato Exhibit 10 se convierte en un contrato dual antes del inicio de la temporada regular, transformando el bonus en salario garantizado para el jugador.

    Este mecanismo explica muchas de las noticias recientes sobre firmas y cortes en pretemporada, y muestra cómo las franquicias mantienen el control sobre jugadores jóvenes mientras les ofrecen incentivos económicos para seguir desarrollándose dentro del sistema NBA.

  • Oficial: Kawhi Leonard es de los Raptors.

    Oficial: Kawhi Leonard es de los Raptors.

    Oficial: Kawhi Leonard es de los Raptors, cerrando dos meses y medio de espera

    Después de casi once semanas de idas y vueltas, investigaciones, sanciones históricas y un culebrón que ha marcado buena parte del verano de la NBA, el traspaso ya es completamente oficial: Kawhi Leonard vuelve a vestir la camiseta de Toronto Raptors. Ambas franquicias confirmaron la operación este lunes mediante comunicados de prensa, poniendo fin a un proceso que arrancó con un acuerdo de palabra a finales de junio.

    «Estamos encantados de recibir de vuelta a Kawhi en Toronto», declaró el gerente general y vicepresidente ejecutivo Bobby Webster en el comunicado de los Raptors. «Su impacto en nuestra organización, nuestra ciudad y nuestro país es innegable, y encarna la competitividad y la mentalidad de campeón que valoramos. Creemos que su liderazgo, experiencia y talento nos van a ayudar mientras seguimos construyendo hacia nuestro próximo título.» Los Clippers, por su parte, no incluyeron ninguna declaración adicional de sus ejecutivos en su propio comunicado — un silencio que contrasta con el entusiasmo de Toronto.

    Los términos finales, sin cambios respecto al acuerdo original

    Pese a todo lo ocurrido durante el proceso, los términos de la operación se han mantenido exactamente igual que en el acuerdo de junio. Toronto recibe a Kawhi Leonard. Los Clippers se llevan a Brandon Ingram, a Gradey Dick, la primera ronda de los Raptors de 2031, la primera ronda de los Raptors de 2033, la segunda ronda de 2030, la segunda ronda de 2033, y el derecho a intercambiar primeras rondas con Toronto en 2027. Para una franquicia que perdió cinco futuras primeras rondas como parte de las sanciones de la liga por incumplimiento del techo salarial, sumar dos primeras rondas adicionales en esta operación resulta especialmente valioso de cara al futuro.

    El camino hasta aquí

    El acuerdo original se cerró de palabra a finales de junio, pero Toronto decidió pausarlo el 9 de julio, preocupados por la posibilidad de que la investigación de la liga terminara en una suspensión para Leonard o incluso en la anulación de su contrato. Al final, el castigo fue mucho más leve de lo temido: una multa de 700.000 dólares, sin ninguna consecuencia sobre su capacidad de jugar. Lo que sí retrasó todavía más el cierre de la operación fue la reorganización interna de los Clippers tras las sanciones — con Steve Ballmer suspendido un año y el presidente de operaciones Lawrence Frank seis meses, fue el gerente general Trent Redden quien finalmente confirmó el lunes que el traspaso seguía en marcha. La propia decisión de Ballmer de aceptar el castigo de la liga sin emprender acciones legales, después de haber amenazado con hacerlo, parece haber sido la pieza que despejó el camino definitivo para completar la operación.

    Lo que se lleva cada uno

    Leonard llega a Toronto viniendo de una temporada de máximos personales: 27.9 puntos, 6.4 rebotes, 3.6 asistencias y 1.9 robos con un espectacular 50.5% en tiros de campo, 38.7% en triples y 89.2% en tiros libres a lo largo de 65 partidos, lo que le valió un puesto en el All-NBA de Segundo Equipo. Su contrato actual, de 50.3 millones de dólares, expira al final de esta temporada, y la expectativa generalizada es que firme una extensión con los Raptors — el máximo que podría alcanzar sería de 126 millones a dos años. Como parte de la operación, Leonard renunciará a la totalidad de su 15% de trade kicker, una concesión económica nada desdeñable para facilitar el cierre del acuerdo.

    Del otro lado, los Clippers incorporan a Brandon Ingram, que firmó su segunda convocatoria de All-Star la pasada temporada en su primer curso completo en Toronto tras perderse la segunda mitad de la 2024-25 por lesión — le quedan 40 millones este año y una opción de jugador de 41.9 millones para 2027-28. Gradey Dick, antiguo pick de lotería, tuvo una temporada irregular tras su máximo de 14.4 puntos en 2024-25; es elegible para una extensión de su contrato de rookie hasta el 19 de octubre, aunque todo apunta a que empezará la temporada con su contrato actual sin renovar, lo que lo dejaría en la agencia libre restringida el próximo verano si no llega a un acuerdo antes de esa fecha.

    Con la firma ya cerrada, ambas franquicias pueden por fin planificar su temporada con certeza total sobre sus plantillas — algo que llevaba meses sin poder decirse ni de los Clippers ni de los Raptors.

  • El «menú» de extensión que Golden State le ha puesto sobre la mesa a Curry  Stephen Curry.

    El «menú» de extensión que Golden State le ha puesto sobre la mesa a Curry Stephen Curry.

    Stephen Curry afronta su temporada número 18 en la NBA jugando, por primera vez en mucho tiempo, el último año de su contrato — y desde finales de agosto es ya elegible para firmar una extensión. Según ha detallado Keith Smith, de Spotrac, en su serie de análisis de próximos contratos, la decisión que tome en los próximos meses puede tener consecuencias que se extiendan bastante más allá de esta temporada.

    El contrato base que podría firmar de inmediato son dos años y 136 millones de dólares, pero no es la única opción sobre la mesa. Según contó Anthony Slater, periodista de ESPN especializado en los Warriors, en el podcast Hoop Collective, la franquicia le ha presentado a Curry un auténtico «menú» de alternativas: «puede hacer un año al máximo, o puede esperar. Los Warriors le han presentado estas opciones. Le están diciendo: puedes hacer esto, puedes hacer esto, puedes hacer esto. Si quieres el máximo a un año, si quieres el máximo a dos años, si quieres esperar, aquí tienes tu menú, elige.»

    La opción de esperar tiene un atractivo muy concreto: si Curry decide no firmar nada hasta julio, podría convertirse en agente libre por primera vez en su carrera desde 2017 — una circunstancia casi insólita para una superestrella de su nivel, que lleva prácticamente toda su trayectoria profesional en la misma franquicia. Esperar, además, tiene otra ventaja menos evidente que ha señalado el propio Smith: firmar como agente libre, en vez de mediante extensión, le daría acceso a una cláusula de no traspaso — algo que, como reconoce el propio analista, probablemente no necesite, dado que los Warriors ya han dejado claro públicamente que solo lo traspasarían si el propio Curry lo pidiera.

    Sea cual sea la vía que elija, hay un dato que no va a cambiar: bajo la estructura salarial actual, Curry sería el jugador mejor pagado de toda la NBA tanto en 2027-28 como en 2028-29, y si decide esperar hasta julio para firmar, podría extender esa distinción también a 2029-30. Su situación, eso sí, está sujeta a la conocida como «regla de los mayores de 38 años» del convenio colectivo, que impone límites específicos a los contratos de jugadores de esa edad — una normativa que se aplica exactamente igual tanto si firma una extensión ahora como si negocia un contrato nuevo en el verano.

    Pese a toda la incertidumbre técnica, tanto Curry como la propia franquicia han dejado clara su intención de seguir juntos hasta el final. «No hay ninguna duda de que quiero estar aquí el resto de mi carrera, y estoy bastante seguro de que eso va a pasar», declaró el propio Curry a Dalton Johnson, de NBC Sports Bay Area. El director general Mike Dunleavy Jr. respondió en la misma línea: «confío bastante en que Steph termine su carrera aquí.» Lo único por decidir, en el fondo, no es el destino final, sino el camino contractual exacto para llegar hasta él.