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  • Aday Mara, el gigante español

    Aday Mara, el gigante español

    Aday Mara, el primer campeón universitario español, aterriza en el mejor proyecto de la NBA

    Aday Mara ya tiene un lugar propio en la historia del baloncesto español, incluso antes de debutar en la NBA. El pívot de Zaragoza se convirtió esta primavera en el primer español en alcanzar una Final Four de la NCAA — y no se quedó ahí: acabó levantando el título nacional con Michigan, siendo también el primer español en lograrlo. Ahora, Oklahoma City Thunder, el equipo con mejor récord de toda la liga, lo ha elegido en el puesto 12 del draft para iniciar su carrera profesional.

    Del anonimato en UCLA a la gloria con Michigan

    El camino de Mara hasta este punto no ha sido lineal. Hijo de Francisco Javier Mara, que llegó a jugar profesionalmente en España con el CAI Zaragoza, e idolatrando a Pau Gasol desde niño, se formó en las categorías inferiores del Casademont Zaragoza antes de dar el salto a la universidad estadounidense. Sus dos primeras temporadas en UCLA fueron discretas — apenas nueve partidos como titular y un papel muy limitado, lo suficiente como para que su nombre se cayera de las quinielas de draft que en su día lo situaban entre los mejores prospectos de su generación.

    El cambio llegó al transferirse a Michigan para su temporada júnior. Ahí se convirtió en titular fijo y ancla defensiva del equipo, promediando 12.1 puntos, 6.8 rebotes, 2.4 asistencias y 2.6 tapones en 23.4 minutos, con un espectacular 66.8% en tiros de campo — cifra que lideró toda la Big Ten y fue cuarta a nivel nacional. Ese nivel le valió ser nombrado Mejor Defensor del Año de la conferencia y entrar en el Tercer Equipo All-Big Ten. Pero fue en el torneo de la NCAA donde su nivel dio un salto todavía mayor: en nueve partidos de postemporada, subió su producción a 15.0 puntos con un 65.6% en tiros de campo, incluyendo una semifinal de Final Four ante Arizona en la que fue el máximo anotador del partido con 26 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones. Michigan cerró la temporada con un 37-3, ganó la Big Ten por cuatro partidos de ventaja y se impuso a Connecticut en la final — la primera vez que un equipo lograba el doblete de Big Ten y título nacional en la misma temporada desde Michigan State en el año 2000.

    Un físico que rompe registros históricos

    En el Combine de la NBA, Mara dejó una marca que por sí sola explica parte del interés que generó: su alcance en posición estática fue de 2.97 metros (9 pies y 9 pulgadas), el segundo más alto registrado jamás en la historia del Combine. Con 2.18-2.21 metros de altura y una envergadura de 2.29, el interés de Oklahoma City no sorprendió a nadie — de hecho, fue una de tres elecciones de Michigan en el top 12 de este mismo draft, algo sin precedentes en la historia del programa.

    El reto del encaje: un frontcourt ya muy cargado

    El propio desafío que afronta Mara en Oklahoma City queda claro solo con mirar la plantilla: se incorpora a un frontcourt que ya cuenta con Chet Holmgren, Jaylin Williams, Thomas Sorber e Isaiah Hartenstein — probablemente la rotación interior más profunda de toda la liga, y perteneciente además al equipo campeón de temporada regular con prácticamente todo su núcleo intacto. Varios analistas han señalado directamente que «el encaje no es sencillo», y que su juego, todavía muy centrado en el poste bajo y con un ritmo de posesión relativamente alto para su perfil, necesitará tiempo de adaptación al ritmo físico de la NBA.

    Predicción de la casa

    Esperamos que el arranque de temporada sea complicado para Mara: adaptarse a la físicalidad de la NBA, en un frontcourt ya saturado de talento, no va a ser sencillo, y es probable que empiece con minutos escasos. Pero confiamos en que, incluso en esas apariciones limitadas, deje evidencias claras de su clase — su capacidad de protección de aro y su toque cerca del canasto no van a pasar desapercibidos. Conforme avance la temporada, esperamos que vaya ganando minutos y oportunidades reales dentro de la rotación, con varios partidos de gran nivel por el camino. Y llegados a playoffs, nuestra apuesta más atrevida: Mara se convierte en un auténtico factor X para el Thunder, con alguna actuación estelar que ayude a decidir el resultado de alguna eliminatoria — el mismo tipo de impacto puntual que ya demostró en la Final Four con Michigan, ahora en el escenario más exigente de todos.

  • Baba Miller, el «Antetokounmpo español»

    Baba Miller, el «Antetokounmpo español»

    Baba Miller, el «Antetokounmpo español»: de tres universidades distintas a debutar en los Clippers

    Pocos caminos hacia la NBA son tan atípicos como el de Papa Ababacar Niang «Baba» Miller. El ala-pívot de Palma de Mallorca, que Los Angeles Clippers eligió en el puesto 36 del pasado draft, ha tardado casi una década en encontrar su sitio — pasando por tres universidades distintas antes de firmar la temporada que finalmente lo llevó a la NBA.

    De la cantera del Real Madrid a un periplo universitario de tres paradas

    Miller empezó su formación en la academia del Bahía San Agustín en 2016, y con solo 12 años entró en las categorías inferiores del Real Madrid, quemando etapas hasta debutar en la EuroLiga con el primer equipo a los 17 años — ganando además el Torneo de Nueva Generación de la EuroLiga en 2020-21. En 2022, decidió dar el salto a la universidad estadounidense, eligiendo Florida State por delante de Gonzaga. Lo que siguió fue un camino de altibajos: tras no cuajar del todo en Florida State (donde incluso descartó declararse al draft de 2023 para tener una segunda temporada), pasó a Florida Atlantic, y finalmente encontró su mejor versión en Cincinnati para su última temporada universitaria.

    Ese último curso fue, sencillamente, histórico: se convirtió en el primer jugador de Cincinnati en liderar al equipo en puntos, rebotes y asistencias en una misma temporada desde Oscar Robertson en los años 60. Sus números finales — 13.0 puntos, 10.3 rebotes, 3.7 asistencias, 1.2 tapones y 0.7 robos en 31.8 minutos, con un 53% en tiros de campo — le valieron entrar en el Segundo Equipo All-Big 12 y consolidarse como uno de los grandes ascensos del draft tras una sobresaliente actuación en el Combine de la NBA. Con 2.09-2.11 metros de altura y una envergadura de más de 2.15, no es casualidad que el apodo que lo acompaña desde hace tiempo sea «el Antetokounmpo español»: puede llevar el balón en transición, generar juego desde el poste alto y funcionar casi como un base a su tamaño, con un porcentaje de asistencias impropio de alguien tan grande.

    El punto débil que todo el mundo señala: el tiro exterior

    Si hay una asignatura pendiente clara en su perfil, es el lanzamiento de larga distancia. En su última temporada en Cincinnati acertó solo un 19.2% en triples (10 de 52), su volumen más bajo desde su etapa de novato con minutos limitados en Florida State, y su porcentaje de tiros libres en toda su carrera universitaria se queda en un discreto 61.9%. Los propios informes de scouting apuntan a que los rivales, directamente, le dejan tirar libre desde el perímetro sin apenas prestarle atención — algo que tendrá que revertir si quiere dar el salto de rotación ocasional a pieza de rotación fija.

    Fichaje y contexto en los Clippers

    Miller firmó un contrato de cuatro años y 9.61 millones de dólares con Los Angeles el pasado julio, tras confirmarse su participación en la Summer League del equipo. Aterriza en una franquicia todavía reorganizándose tras el cierre del traspaso de Kawhi Leonard a Toronto — un contexto que, paradójicamente, podría abrirle antes de lo habitual algunas oportunidades de minutos para un pick de segunda ronda.

    Predicción de la casa

    Su combinación de tamaño, capacidad de generación de juego e instinto reboteador es demasiado llamativa como para quedarse completamente enterrado en el banquillo. Nuestra apuesta: Miller firma al menos un partido de 20 puntos o más en algún momento de la temporada, probablemente aprovechando alguna baja en el frontcourt de los Clippers, y se asienta en torno a los 15 minutos por partido de media — lo suficiente para dejar destellos regulares de por qué generó tanto entusiasmo en el Combine. No será todavía una temporada de consolidación completa, dado lo verde que sigue su tiro exterior, pero sí la confirmación en highlights de un jugador con un techo de desarrollo muy por encima de lo que corresponde a una segunda ronda.

  • Hugo González, el rookie que enamoró a Boston sin apenas anotar

    Hugo González, el rookie que enamoró a Boston sin apenas anotar

    Hugo González, el rookie que enamoró a Boston sin apenas anotar: la temporada de su consolidación definitiva

    Pocos jugadores de la pasada clase de draft generaron una historia tan curiosa como la de Hugo González. El alero madrileño, formado en la cantera del Real Madrid, apenas promedió 3.9 puntos en su primera temporada en la NBA — y aun así, se convirtió en una de las revelaciones defensivas más comentadas de toda la liga.

    De la cantera del Bernabéu a la sorpresa del draft

    González se formó en Real Madrid desde antes de cumplir los 10 años, ganando plata con España en el Mundial U17 de 2022 y en el Europeo U18 de 2023 antes de asentarse en la rotación del primer equipo en la temporada 2024-25. Su palmarés en España impresiona para alguien tan joven: Supercopa (2023), Copa del Rey (2024) y dos Ligas ACB consecutivas (2024 y 2025), además del MVP del torneo EuroLeague Next Generation en 2024. El Real Madrid anunció su salida el 30 de junio de 2025, y apenas unos días después, Boston Celtics lo eligió en el puesto 28 del draft. El entonces presidente de operaciones de los Celtics, Brad Stevens, ya avisó de lo que veía en él: «es duro, juega con intensidad, corta, va a por el balón, compite. Tiene todas las cualidades intangibles de un jugador ganador.»

    Una temporada de rookie que los números tradicionales no explican

    Sus cifras de caja —3.9 puntos, 3.3 rebotes, 0.6 robos en 74 partidos, con solo 3 titularidades— no cuentan ni de lejos la historia real de su año de debut. González llegó a una Boston que empezó la temporada sin Jayson Tatum durante 62 partidos, obligado a asumir minutos de máxima exigencia defensiva desde el primer día, después de haber jugado apenas 10 minutos por partido en su última temporada en el Real Madrid. Debutó el 24 de octubre ante los Knicks en el Madison Square Garden con 6 puntos, 4 rebotes, 2 robos y un +7 que ya lideró a todo el equipo esa noche.

    Desde ahí, el dato que ha definido toda su temporada es el plus-minus. En un tramo de la campaña llegó a liderar a todos los rookies de la liga en este apartado, y terminó el curso tercero de toda su clase, solo por detrás de Kon Knueppel y Dylan Harper — con los Celtics anotando 283 puntos más que el rival en sus 864 minutos en pista durante buena parte de la temporada. Las métricas de impacto respaldan esa lectura: Boston tuvo un rating defensivo de 103.1 con él en pista, el mejor entre los habituales del equipo, que se disparaba hasta 113.3 sin él — una diferencia de más de 10 puntos. El equipo fue 12.3 puntos por 100 posesiones mejor con González en cancha, la segunda mejor cifra de toda la plantilla, solo por detrás de Derrick White. Y a nivel individual, los rivales tiraban un 10.7% por debajo de lo esperado cerca del aro cuando él defendía — percentil 98 entre todos los aleros de la liga.

    Su mejor noche llegó ante Milwaukee: 18 puntos, 16 rebotes, 3 robos, 2 tapones y una asistencia en poco más de 35 minutos, terminando el partido en +27 — solo Jayson Tatum, entre los rookies de 19 años o menos de la historia reciente de los Celtics, había firmado una línea de 10 rebotes y 2 tapones en un partido antes que él.

    El verano que confirmó su valor: Milwaukee lo quiso, Boston dijo que no

    Si hace falta una prueba externa de cuánto ha crecido su cotización, ahí está: este mismo verano, Milwaukee pidió expresamente su inclusión en cualquier paquete por Giannis Antetokounmpo, y Boston se negó en redondo a incluirlo. Pocas señales explican mejor la confianza interna de la franquicia en su proyección a largo plazo.

    Predicción de la casa

    Esperamos que González mantenga ese nivel de impacto defensivo que lo hizo tan especial en su año de debut — seguirá enamorando por ese lado de la cancha, con el mismo tipo de plus-minus descomunal que ya demostró. El verdadero salto de esta temporada, sin embargo, tiene que llegar en ataque: sin convertirse todavía en una amenaza capaz de generar su propio tiro por sí solo, esperamos una progresión ofensiva real que lo sitúe en torno a los 10 puntos por partido con buenos porcentajes de tiro, apoyada en el mismo instinto de cortes y capacidad reboteadora que ya mostró como rookie. Con más minutos disponibles tras la salida de Jaylen Brown, es razonable esperar que gane un hueco fijo y mucho más amplio en la rotación de Joe Mazzulla desde el primer día.

  • Sergio de Larrea, el base del futuro de Dallas

    Sergio de Larrea, el base del futuro de Dallas

    Sergio de Larrea, el base del futuro de Dallas: su reto es asentar el tiro y ganarse la titularidad junto a Kyrie

    Dallas Mavericks ha apostado fuerte por el talento internacional este verano, y ningún nombre ilustra mejor esa apuesta que Sergio de Larrea. El base de Valladolid, de 20 años, llega procedente de Valencia Basket con el cartel de ser, según los propios comparables que maneja NBA.com, una mezcla entre Josh Giddey, Malcolm Brogdon y Austin Reaves — un «base alto» con visión de pase de primer nivel y tamaño para jugar también de escolta.

    Un camino meteórico desde la cantera del Valencia

    De Larrea se formó en la academia del Valencia Basket desde joven —ambos padres jugaron al baloncesto en España— y quemó etapas con rapidez: pasó por los equipos U18 y el filial del club, tuvo una cesión en el CB L’Horta Godella, y debutó en la Euroliga con el primer equipo con solo 17 años, después de rechazar ofertas de universidades estadounidenses. Su consagración llegó en la Supercopa de España de 2025: con apenas 19 años y 298 días, se convirtió en el MVP más joven de la historia de la competición tras superar al Real Madrid (94-98), batiendo el récord que tenía Tiago Splitter desde 2006. En su última temporada como profesional en España promedió 7.1 puntos, 2.0 rebotes y 2.9 asistencias en poco más de 14 minutos por partido, con una eficiencia notable (45.0% en tiros de campo, 40.9% en triples), y coronó el curso levantando la Liga ACB con Valencia tras imponerse a Barcelona en la final (3-1), donde llegó a subir su producción hasta 9.7 puntos, 3.7 asistencias y 3.0 rebotes en apenas 18 minutos.

    Del draft accidentado al Summer League que enamoró

    Su llegada a la NBA no fue directa: fue elegido en el puesto 25 por Los Angeles Lakers, traspasado esa misma noche a los Knicks a cambio de Cameron Carr, y traspasado de nuevo, esta vez a Dallas, en una operación en la que los Mavericks entregaron el pick 30 (que acabaría siendo Koa Peat, después reenviado a Phoenix). Pese a la incertidumbre inicial sobre si se quedaría jugando en Europa como proyecto de futuro, Dallas confirmó su incorporación inmediata: firmó contrato estándar el 3 de julio, convirtiéndose en el primer jugador de Castilla y León elegido en primera ronda del draft y el primer vallisoletano en firmar con un equipo de la NBA.

    En la Summer League de Las Vegas no tardó en dejar huella. En su estreno, ya como titular, firmó 9 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias, un robo y un tapón en 29 minutos — aunque con un dato de alarma ya visible: solo 3 de 14 en tiros de campo, 1 de 9 en triples. Lejos de ser un caso aislado, esa fue la tónica de sus cuatro partidos: promedió 8.0 puntos, 4.8 rebotes y unos espectaculares 8.8 asistencias por encuentro, cifras que confirman su don para la generación de juego, pero con un acierto de tiro que todavía está muy lejos del que mostraba en la ACB.

    El reto de esta temporada: ganarse la titularidad junto a Kyrie, y ser el base del futuro de Flagg

    El objetivo para De Larrea esta temporada es doble. A corto plazo, consolidarse como segundo base de la rotación — con la ambición real de pelear incluso por minutos de titular compartiendo backcourt con un Kyrie Irving que regresa de su propia lesión de rodilla. A medio plazo, el reto es todavía más determinante para el proyecto: entenderse sobre la cancha con Cooper Flagg y convertirse en el base de referencia a largo plazo de una franquicia que se está reconstruyendo precisamente alrededor de esa pareja generacional.

    La clave para que todo eso sea posible pasa, casi con toda seguridad, por una sola cosa: asentar el tiro exterior. Su muestra en la ACB (40.9% en triples) sugiere que el talento está ahí, pero su primer contacto real con el nivel físico y la velocidad de la NBA en la Summer League (1 de 9 desde el triple en su debut) demuestra que todavía queda trabajo por delante para que ese porcentaje se traslade de forma fiable a la mejor liga del mundo.

    Predicción de la casa: confiamos en que De Larrea acabe la temporada como titular del puesto de base en Dallas, incluso si el camino hasta ahí no es inmediato. Su visión de pase es demasiado especial como para mantenerlo en el banquillo una vez se gane la confianza de Dusty May, y su instinto reboteador para un base de su tamaño (ya visible tanto en la ACB como en la Summer League) debería convertirlo en una auténtica máquina de dobles-dobles de asistencias — el tipo de base que llena la planilla estadística incluso en las noches en las que el triple no entra.

  • Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis

    Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis

    Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis, con Dallas como nuevo hogar y un reto claro: afianzarse junto a Cooper Flagg

    Por primera vez en su carrera NBA, Santi Aldama va a vestir una camiseta que no sea la de Memphis Grizzlies. El ala-pívot canario, que ha pasado sus cinco primeras temporadas en la NBA en la misma franquicia desde que fuera elegido en el puesto 30 del draft de 2021, afronta ahora el reto de reconstruir su carrera en un contexto completamente nuevo: Dallas Mavericks.

    Cinco años de progresión ininterrumpida

    Pocas trayectorias en la NBA son tan lineales como la de Aldama. Drafteado por Utah Jazz y traspasado esa misma noche a Memphis, tardó una temporada en asentarse en la rotación — pero desde entonces, no ha dejado de mejorar sus números año tras año, sin excepción, en sus cinco campañas como Grizzly. Disputó 278 partidos con la franquicia (82 como titular), y su progresión llegó a su punto más alto en 2024-25: 12.5 puntos, 6.4 rebotes, 2.9 asistencias y 0.8 robos en 25.5 minutos, con un notable 48.3% en tiros de campo y 36.8% en triples. Ese curso firmó diez partidos de 20 o más puntos — más que en sus tres primeras temporadas juntas — y promedió 12.6 puntos saliendo del banquillo, la sexta mejor cifra de toda la liga entre jugadores de rol con al menos 40 partidos disputados.

    Ese nivel le valió, el 30 de junio de 2025, una renovación de tres años y 52.5 millones de dólares como agente libre restringido. Y la 2025-26, pese a acabar de forma abrupta, confirmó que el salto no había sido casualidad: en 43 partidos (11 como titular) antes de la lesión, firmó nuevos máximos personales — 14.0 puntos, 6.7 rebotes, 2.9 asistencias y 1.6 entre robos y tapones combinados en 27.9 minutos, con un 35% en triples sobre un volumen todavía mayor (4.7 intentos por partido). El 15 de marzo, sin embargo, los Grizzlies anunciaron que Aldama se sometería a una artroscopia de rodilla derecha, además de una infiltración ortobiológica, cerrando su temporada de forma prematura.

    El momento que quedará en la memoria: 23 puntos para despedirse de unos playoffs

    Si hay un partido que resume el nivel que Aldama es capaz de dar en el momento más exigente, es el Juego 4 de la primera ronda de playoffs de 2025 ante Oklahoma City: 23 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias en una derrota por 117-115 que certificó la eliminación de Memphis. Fue, en muchos sentidos, la confirmación de que su techo va más allá del de un simple jugador de rotación — algo que ya empezaba a evidenciarse en el aumento de su responsabilidad dentro del equipo.

    El giro de julio: de pieza histórica del roster a nuevo fichaje de Dallas

    El desenlace de su etapa en Memphis llegó con una ironía particular. Apenas dos días después de que la franquicia sorprendiera traspasando a Ja Morant, Aldama pasó a ser, durante un breve periodo, el jugador con más años de antigüedad en el roster de los Grizzlies — justo antes de convertirse él mismo en la siguiente pieza en salir. El 1 de julio, Memphis lo envió a Dallas a cambio de AJ Johnson, una primera ronda de 2030 (procedente de Golden State, protegida hasta el puesto 20) y dos futuras segundas rondas; los Mavericks se llevaron además los derechos de Tarik Biberovic, segunda ronda de 2023 que todavía no ha debutado en la NBA y sigue compitiendo en la EuroLiga y la liga turca.

    Para una franquicia como Memphis, en plena reconstrucción tras desprenderse también de Jaren Jackson Jr. y Desmond Bane este mismo verano, la operación tiene una lógica clara: acumular más capital de draft de cara al futuro. Para Dallas, es la incorporación de un ala-pívot versátil, capaz de aportar tanto desde el poste como desde el perímetro, que llega además en el mejor momento estadístico de su carrera.

    El reto real: dejar de ser «el más veterano de otro proyecto» para convertirse en pieza clave del suyo

    Aldama tiene 25 años — sigue siendo joven para los estándares de la posición que ocupa, pero llega a Dallas en un momento en el que se le va a pedir mucho más que continuidad. Con Cooper Flagg como la gran apuesta de futuro de la franquicia y Kyrie Irving regresando de su propia lesión de rodilla, el verdadero examen de Aldama esta temporada no es solo físico —demostrar que la rodilla responde con garantías—, sino de rol: afianzarse como una pieza verdaderamente clave del proyecto, no como un simple complemento de rotación. Su contrato, que todavía tiene dos años de recorrido más una opción de equipo de 17 millones para 2027-28, sugiere que Dallas lo ve exactamente así — como una apuesta a medio plazo, no como relleno de plantilla.

    Quienes lo conocen bien coinciden en describirlo como un profesional extremadamente maduro y con los pies en la tierra, ajeno al ruido mediático pese a su progresión constante. En una entrevista con DAZN, preguntado por cómo se definiría a sí mismo, respondió entre risas con la naturalidad que lo caracteriza: «un chico de Las Palmas que sigue sus sueños y juega al baloncesto.» Esa misma sencillez es, quizás, lo que mejor explica cómo ha conseguido mejorar temporada tras temporada sin saltos bruscos ni golpes de efecto — y es exactamente lo que Dallas espera que traslade ahora a un vestuario que necesita, precisamente, ese tipo de estabilidad.

    Predicción de la casa: con Cooper Flagg, Kyrie Irving por delante en el reparto de protagonismo ofensivo, es probable que sus números brutos bajen un poco respecto a los máximos personales que dejó en Memphis. Pero ese menor volumen no tiene por qué ser una mala noticia: nuestra apuesta es que Aldama se convierta en un candidato real al premio de Sexto Hombre del Año, aportando desde el banquillo la polivalencia interior-exterior que Dallas necesita, y consolidándose como una pieza verdaderamente clave de la rotación aunque no aparezca siempre en el quinteto inicial.