Los 100 mejores jugadores de la NBA 2026-27: del 89 al 80
Seguimos subiendo peldaños en nuestra gran clasificación de la temporada.
89. Cason Wallace (Oklahoma City Thunder)
Uno de los nombres que suenan como candidatos a extensión de rookie antes del 19 de octubre. Compite además por minutos de titular en el escolta con Ajay Mitchell dentro de una de las rotaciones más profundas de la liga.
88. Zach LaVine (Sacramento Kings)
Busca un resurgimiento real de cara a su agencia libre de 2027, tras una temporada cortada por una lesión de mano. Dos veces All-Star, sigue siendo, en sus propias palabras, «su propio crítico más duro».
87. RJ Barrett (Toronto Raptors)
Reconoció sentirse «un poco salty» viendo a los Knicks ganar el título sin él, aunque con cariño genuino hacia sus antiguos compañeros. Fan de los Raptors de toda la vida, ahora comparte vestuario con Kawhi Leonard, su ídolo de infancia.
86. Ayo Dosunmu (Minnesota Timberwolves)
Firmó una extensión de cinco años y 112 millones en junio, confirmando su papel como pieza de rotación de garantías dentro de un proyecto que se ha reforzado notablemente este verano.
85. Payton Pritchard (Boston Celtics)
Sexto Hombre del Año en 2025, ahora comparado internamente con Jalen Brunson por su progresión constante. Según reportes recientes, Boston estaría dispuesta a pagarle en torno a 22 millones anuales en su próxima extensión — una de las mejores gangas de toda la liga en su contrato actual.
84. Alex Sarr (Washington Wizards)
Todavía en pleno desarrollo, pero con el perfil ideal de pívot moderno para acompañar el proyecto joven que Washington está construyendo alrededor de Trae Young y AJ Dybantsa.
83. Josh Hart (New York Knicks)
Uno de los cuatro titulares de los Knicks que ya ha cumplido los 30 años. Dejó clara su mentalidad de cara a esta temporada: «no estamos satisfechos con uno solo» título, pese a que las casas de apuestas ya no ven a Nueva York como el máximo favorito.
82. Ajay Mitchell (Oklahoma City
Compite directamente con Cason Wallace por minutos de titular en el escolta del campeón vigente — una de las batallas internas más interesantes de toda la pretemporada de Oklahoma City.
81. Aaron Gordon (Denver Nuggets)
Pieza física indispensable junto a Jokić, aunque arrastra problemas de lesiones de tejido blando en los últimos años. Reaccionó a la salida de Peyton Watson con palabras muy cariñosas, recordando el vínculo familiar que los une más allá del baloncesto.
80. Naz Reid (Charlotte Hornets)
Ganó galones como titular tras su salida de Minnesota este verano, aportando anotación y versatilidad a una plantilla de Charlotte que sorprendió con un 44-38 la pasada temporada pese a perder a LaMelo Ball y Miles Bridges.
Los 100 mejores jugadores de la NBA 2026-27: del 100 al 91
Arrancamos la gran cuenta atrás de la temporada — nuestro ranking completo de los 100 mejores jugadores de la liga, empezando desde abajo. Cien nombres, un peldaño a la vez, hasta llegar al mejor jugador del mundo.
100. Collin Murray-Boyles (Toronto Raptors)
ESPN lo ha señalado como el auténtico «factor X» de los Raptors esta temporada — la pieza capaz de formar, junto a Kawhi Leonard y Scottie Barnes, uno de los tríos defensivos más temibles de la liga. Ya dejó destellos reales en los playoffs de su año de rookie, pasando de apenas jugar en temporada regular a firmar 14.4 puntos y un 65.6% en tiros de campo.
99. Coby White (Charlotte Hornets)
Titular fijo en el backcourt de unos Hornets que sorprendieron con un 44-38 la pasada temporada. Su rol como generador de juego cobra todavía más importancia tras las salidas de LaMelo Ball y Miles Bridges este verano.
98. Toumani Camara (Portland Trail Blazers)
Uno de los referentes defensivos jóvenes de la liga, con el tipo de perfil de ala versátil y comprometido que varios analistas usan como vara de medir para valorar a otros jugadores de su posición.
97. Kristaps Porziņģis (Golden State Warriors)
Tras un periplo que lo llevó de Boston a Atlanta y de ahí a Golden State en la fecha límite de febrero, Porziņģis ha encontrado en los Warriors un hogar donde Steve Kerr confía en su combinación de tiro exterior y protección de aro para esta temporada.
96. Onyeka Okongwu (Atlanta Hawks)
Entra en año de extensión elegible el 1 de octubre, tras una progresión constante que lo ha convertido en pieza cada vez más importante del proyecto renovado de Atlanta.
95. Andrew Nembhard (Indiana Pacers)
Base de garantías dentro de la rotación de Indiana, pieza importante para sostener el ataque mientras el equipo espera con optimismo el regreso de Tyrese Haliburton a plena disponibilidad.
94. Immanuel Quickley (Toronto Raptors)
Exjugador de los Knicks que, como RJ Barrett, mantiene lazos emocionales con Nueva York pese a perseguir ahora el éxito con los colores de los Raptors.
93. Dyson Daniels (Atlanta Hawks)
Uno de los mejores defensores jóvenes de la liga — noveno en la votación a Defensor del Año la pasada temporada y miembro del segundo equipo All-Defensive. Su tiro exterior sigue siendo la gran asignatura pendiente para completar su perfil.
92. Damian Lillard (Portland Trail Blazers)
De vuelta en la franquicia donde construyó la mayor parte de su carrera, tras su etapa en Milwaukee. Entre los diez mejores anotadores y asistentes en activo de toda la liga, su gran incógnita esta temporada es puramente física: cómo responde el Aquiles.
91. Andrew Wiggins (Miami Heat)
Pieza veterana de un frontcourt de Miami que se ha reforzado enormemente este verano. Su reencuentro con Klay Thompson, excompañero en Golden State, ha sido uno de los relatos más simpáticos de la pretemporada de los Heat.
Metodología: producción de la temporada 2025-26, métricas avanzadas, y el contexto de equipo para 2026-27 — incluyendo los grandes movimientos de la offseason (traspasos, fichajes) y el estado real de las vueltas de lesión.
1. Jaylen Brown (PHI)
Jaylen Brown fue finalista de MVP y All-NBA de Segundo Equipo la pasada temporada, cargando con un uso ofensivo del 36.2% en una Boston que, pese a las bajas por lesión, ganó 56 partidos con Joe Mazzulla como Entrenador del Año. Su capacidad para anotar en cualquier situación, desde el poste bajo hasta el perímetro, lo convierte en uno de los anotadores más completos de la liga en su posición. El gran giro de su carrera llegó este verano: Boston lo traspasó a Philadelphia en las mismas horas en que los 76ers anunciaban el fichaje de LeBron James, formando de la noche a la mañana uno de los vestuarios con más talento estelar de la liga junto a Joel Embiid y Tyrese Maxey. El reto para Brown no es de talento, sino de reparto: por primera vez en su carrera va a compartir balón y minutos con otras tres estrellas de nivel similar o superior. Si el equilibrio de roles funciona, Philadelphia entra en la conversación de máximo contendiente del Este; si no, Brown podría ver reducido su volumen de una manera que no ha experimentado en años. Es, sin duda, el nombre de esta lista con el cambio de contexto más radical de cara a 2026-27.
2. Anthony Edwards (MIN)
Edwards disputó solo 61 partidos la pasada temporada, pero mantuvo un BPM de 4.5 y un uso ofensivo del 31.5%, cifras que confirman que sigue siendo el motor ofensivo indiscutible de Minnesota. A sus 24 años, es la referencia clara de una franquicia que ha llegado a dos finales de conferencia consecutivas, algo que ninguna otra franquicia del Oeste había logrado desde los Warriors de la era Curry-Durant. Este verano, Minnesota reforzó su plantilla con la llegada de LaMelo Ball desde Charlotte, dándole a Edwards un compañero de backcourt con una capacidad de generación de juego que no tenía hasta ahora. Su combinación de explosividad física, tiro exterior y capacidad defensiva lo sitúa entre los escoltas más completos de la liga, y su margen de mejora, dada su edad, sigue siendo real. La incógnita de cara a 2026-27 es puramente de encaje: cómo se reparten el balón Edwards y Ball en una plantilla que ya cuenta con Jaden Mcdaniels y Rudy Gobert como referencias interiores. Si la integración funciona, Minnesota tiene argumentos para dar el salto definitivo a las Finales de la NBA.
3. Devin Booker (PHO)
Booker firmó otra temporada de altísimo volumen ofensivo, con un uso del 32.2%, como principal generador de un Phoenix que dependió de él casi por completo. Su capacidad para anotar desde cualquier posición del campo, combinada con una lectura de juego cada vez más refinada, lo mantiene entre los mejores anotadores puros de la liga. Este verano, Phoenix reforzó su plantilla con la llegada de Miles Bridges y desde Charlotte (a cambio de Grayson Allen y Royce O’Neale), dándole a Booker más ayuda ofensiva y una presencia interior que el equipo no tenía. Su compañero de backcourt, Jalen Green, arrastra dudas tras una primera temporada en Phoenix marcada por lesiones, lo que deja a Booker de nuevo como el eje incuestionable del ataque. Con 30 años recién cumplidos, entra en una fase de su carrera en la que la salud y el contexto de equipo pesan tanto como su nivel individual, que sigue siendo indiscutible. Si Phoenix consigue que todas las piezas encajen, Booker tiene argumentos para volver a pelear por puestos en el equipo All-NBA.
4. Donovan Mitchell (CLE)
Mitchell fue candidato de MVP y All-NBA de Segundo Equipo la pasada temporada, con un BPM de 5.1 que confirma su nivel de impacto más allá del simple volumen anotador. Lideró a Cleveland hasta la final de la Conferencia Este, donde el equipo cayó barrido ante los Knicks, pero llegar hasta ahí tras una temporada regular sobresaliente confirma su condición de estrella consolidada. Su capacidad anotadora en momentos de máxima presión sigue siendo una de las señas de identidad de su juego, algo que ha demostrado de forma consistente en varias campañas de playoffs. Comparte responsabilidades ofensivas con un frontcourt de garantías formado por Evan Mobley y Jarrett Allen, ambos con niveles de impacto defensivo elevados que le facilitan el trabajo en el otro lado de la cancha. De cara a 2026-27, Cleveland mantiene su núcleo prácticamente intacto, lo que da continuidad a un proyecto que ya ha demostrado ser de los mejores de la Conferencia Este. La duda habitual con Mitchell es su durabilidad en playoffs largos y su junte con James Harden, pero su nivel de producción cuando está sano no está en discusión.
5. Austin Reaves (LAL)
Reaves firmó este verano una renovación de 185 millones de dólares con los Lakers, la confirmación de que la franquicia lo considera una pieza central de su proyecto a largo plazo junto a Luka Dončić. Su BPM de 2.8 la pasada temporada refleja un rol en expansión, con cada vez más responsabilidad de creación de juego además de su función tradicional como anotador de acompañamiento. Su crecimiento ha sido notable desde que llegó a la liga sin ser drafteado, y ahora es una pieza indiscutible de la rotación titular de uno de los equipos con más ambición de la Conferencia Oeste. Este verano, los Lakers añadieron a Walker Kessler en el interior, lo que debería facilitarle el trabajo tanto a Reaves como a Dončić al dar al equipo una amenaza real cerca del aro. Su versatilidad —puede jugar tanto de base como de escolta según lo necesite el partido— lo convierte en una pieza de encaje perfecto en casi cualquier combinación de quinteto. De cara a 2026-27, con el núcleo asentado y reforzado, Reaves tiene la oportunidad de dar el salto a un nivel de reconocimiento aún mayor.
6. Jalen Williams (OKC)
Williams se perdió buena parte de la temporada 2025-26 por lesión, una ausencia que fue determinante para que Oklahoma City, pese a todo, terminara con el mejor récord de la liga (64-18) apoyándose en gran medida en Shai Gilgeous-Alexander y Chet Holmgren. Cuando estuvo disponible, mostró por qué es considerado uno de los mejores jugadores secundarios de la liga: un anotador eficiente, versátil defensivamente, capaz de jugar en varias posiciones del perímetro. El Thunder, campeón de temporada regular, entra en 2026-27 con la plantilla más completa de la competición, y la vuelta de Williams a plena disponibilidad es una de las mejoras internas más significativas que puede tener cualquier equipo de la liga sin mover una sola ficha en el mercado. Su capacidad de generar tiros propios y para otros lo convierte en un complemento perfecto tanto de Gilgeous-Alexander como de Holmgren.
7. Amen Thompson (HOU)
Thompson fue finalista al premio de Mejor Defensor de la Liga la pasada temporada, con un BPM de 3.4 que refleja un impacto defensivo que pocos jugadores de su posición pueden igualar. Su atletismo le permite defender desde el base hasta el ala-pívot, dándole a Houston una versatilidad defensiva que es clave en los planes de contención del equipo. Ofensivamente, sigue siendo un trabajo en progreso como tirador, pero su capacidad para finalizar en el aro y generar transiciones rápidas compensa buena parte de esa limitación. Houston refuerza su proyecto de cara a 2026-27 con el regreso de Fred VanVleet, que se perdió toda la temporada anterior por una rotura de ligamento cruzado y menisco, lo que debería aliviar la carga de creación de juego que a veces recae sobre Thompson. Si su tiro exterior da un paso adelante, Amen Thompson tiene el perfil físico y defensivo para convertirse en All-Star en un futuro cercano.
8. Derrick White (BOS)
White fue elegido para el All-Defensive de Primer Equipo y fue finalista al premio de Mejor Defensor de la Liga, consolidándose como uno de los mejores defensores de guardia de toda la NBA. Su BPM de 3.2 llegó en una temporada complicada para Boston, marcada por las bajas prolongadas de Jayson Tatum, que se recuperaba de una rotura de Aquiles. El verano de los Celtics ha estado marcado por un movimiento sísmico: el traspaso de Jaylen Brown a Philadelphia, lo que deja a White como una de las piezas veteranas de mayor jerarquía que quedan en el equipo. Su capacidad para defender múltiples posiciones de perímetro y su fiabilidad en el tiro exterior lo convierten en un ancla defensiva perfecta para cualquier sistema. De cara a 2026-27, con Tatum de vuelta a plena disposición pero sin Brown, el rol de White dentro de la estructura ofensiva de Boston previsiblemente crecerá. Es, junto a Reaves, uno de los ejemplos más claros de un jugador cuyo peso específico dentro del equipo va a cambiar de forma notable esta temporada.
9. Desmond Bane (ORL)
Bane mantuvo una eficiencia notable la pasada temporada, con un 60.7% en tiros verdaderos (TS%), tras su llegada a Orlando procedente de Memphis. Su capacidad de anotación desde el perímetro se ha convertido en una pieza clave del ataque de los Magic, un equipo que necesitaba desesperadamente más espaciamiento junto a Paolo Banchero y Franz Wagner. La franquicia de Memphis que lo formó ha completado en los últimos meses una reconstrucción casi total, desprendiéndose también de Ja Morant y Jaren Jackson Jr., lo que confirma que la decisión de traspasar a Bane formaba parte de un plan mayor de renovación. En Orlando, su rol ha evolucionado hacia el de segunda o tercera opción ofensiva, un papel que le permite explotar su tiro exterior sin la presión de generar todo el ataque por sí mismo. Junto a Banchero y Wagner, forma parte de uno de los tríos jóvenes con más proyección de la Conferencia Este. De cara a 2026-27, con un año completo de adaptación a sus espaldas, es razonable esperar que su producción e impacto en el equipo sigan creciendo.
10. Tyler Herro (MIL)
Herro promedió 20.5 puntos, 4.8 rebotes y 4.1 asistencias la pasada temporada con Miami, aunque las lesiones limitaron su participación a solo 33 partidos. Su capacidad anotadora, especialmente desde el perímetro, lo convierte en uno de los generadores de puntos más fiables de la liga cuando está sano. El gran cambio de su carrera llegó este verano: fue una de las piezas centrales del traspaso que llevó a Giannis Antetokounmpo a Miami, aterrizando en Milwaukee junto a Kel’el Ware y Jaime Jaquez Jr. Con la salida de Giannis, Herro se convierte en la referencia ofensiva más clara de una plantilla en fase de reconstrucción, un salto de responsabilidad mayor al que tenía en Miami compartiendo protagonismo con Bam Adebayo y Norman Powell. El principal interrogante de cara a 2026-27 es, de nuevo, su disponibilidad: no ha superado las 67 apariciones en una temporada regular en varios años. Si se mantiene sano, tiene el perfil ofensivo para firmar la mejor temporada de su carrera en cuanto a volumen de tiro.
Menciones honoríficas
Fuera del top 10 pero cerca de él, tres nombres merecen mención aparte. Norman Powell dejó Miami por Chicago este verano, buscando un rol de mayor protagonismo tras ser All-Star la pasada temporada con un uso del 27.2% en los Heat. VJ Edgecombe fue finalista de Rookie del Año en su primera temporada con Philadelphia, mostrando un impacto defensivo inmediato poco habitual en un debutante, y ahora entra en un vestuario reforzado con Embiid, Maxey, LeBron y Jaylen Brown. Y Dylan Harper, también rookie de la clase 2025, fue finalista de Rookie del Año y de Sexto Hombre con San Antonio, ganando protagonismo en la carrera de los Spurs hasta las Finales junto a Wembanyama, Fox y Castle.
Los Phoenix Suns han anunciado la incorporación de Duop Reath, según informó Shams Charania de ESPN. El pívot de 30 años llega con un contrato de un año al mínimo de veterano, como confirmó John Gambadoro de 98.7 FM Phoenix.
Reath tenía varias ofertas sobre la mesa, entre ellas la de los New York Knicks, que finalmente optaron por firmar a James Wiseman para un rol similar. La llegada de Reath se produce tras la lesión de Mark Williams, que estará un tiempo prolongado fuera de las pistas tras una operación de hombro.
El jugador reforzará la rotación interior junto al pívot de segundo año Khaman Maluach. En su última etapa en Portland, Reath tuvo minutos limitados, con una media de 8.1 minutos en 32 partidos, pero mostró una buena eficiencia, con un 44.6% en tiros de campo, un 41.8% en triples y un 83.3% en tiros libres, perfilando un «stretch five» capaz de abrir el campo desde el poste.
La plantilla de los Suns ya cuenta con 15 jugadores bajo contrato, por lo que la llegada de Reath podría implicar la salida de Jamaree Bouyea, según apuntó Gambadoro.
Por qué una primera ronda sin protección ya no vale lo que valía: el nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego
Este verano se han traspasado un total de ocho primeras rondas de draft completamente sin protección — una cifra que, a primera vista, sugeriría que este tipo de activo sigue siendo tan codiciado como siempre en las negociaciones de traspaso. Según el análisis de Chris Dempsey (DempsAndCircumstance.com), sin embargo, la realidad es la contraria: el valor real de una primera ronda sin protección se ha visto reducido de forma significativa, y el motivo no tiene que ver con el mercado, sino con un cambio de reglas que la mayoría de aficionados todavía no ha terminado de asimilar.
El nuevo sistema «3-2-1», explicado
El pasado 28 de mayo, la Junta de Gobernadores de la NBA aprobó por 29 votos a 1 una reforma integral del sorteo de draft, diseñada específicamente para combatir el tanking. El nuevo sistema, conocido informalmente como «3-2-1» por el número de bolas de lotería que recibe cada franquicia, amplía el sorteo de 14 a 16 equipos y aplana drásticamente las probabilidades: los tres peores equipos de la liga caen en lo que se ha bautizado como «zona de relegación», recibiendo solo dos bolas cada uno — apenas un 5.4% de opciones de conseguir el pick número 1, con la posibilidad real de caer hasta el puesto 12. Los siguientes siete peores equipos reciben tres bolas cada uno (8.1% de opciones al número 1), mientras que los perdedores del Play-In completan el resto del sorteo con una o dos bolas, según el cruce.
El sistema añade además dos restricciones que se aplican incluso a picks ya traspasados: ningún equipo puede ganar el pick número 1 dos años seguidos con su propia selección —una norma retroactiva que, por ejemplo, impide a Washington Wizards repetir el número 1 en 2027 después de haberlo ganado en 2026—, y ninguna franquicia puede tener una elección top-5 durante tres años consecutivos, con efecto retroactivo hasta el draft de 2025.
La consecuencia directa: menos garantías, menos valor
Aquí está la clave que explica el análisis de Dempsey: antes de esta reforma, el pick sin protección de un equipo verdaderamente malo tenía una probabilidad muy alta de acabar siendo una elección de las primeras cuatro — un activo de valor prácticamente garantizado. Con el sorteo aplanado a 16 equipos y las nuevas restricciones de repetición, esa garantía ha desaparecido: incluso el peor equipo de la liga puede terminar cayendo hasta el puesto 12, muy lejos del rango que solía justificar el verdadero valor de una primera ronda sin protección en cualquier negociación.
El propio Dempsey reconoce que gran parte de la actividad de traspasos de este verano —con varios jugadores de altísimo perfil moviéndose de equipo, operaciones que habitualmente exigen entregar capital de draft de primer nivel— explica por qué se han seguido traspasando tantas primeras rondas sin protección pese a esta devaluación. Pero su conclusión de fondo es clara: aunque estos activos siguen siendo valiosos, ya no representan la apuesta de valor prácticamente asegurado que eran antes de la reforma — un cambio de fondo que los propios directores generales de la liga todavía están aprendiendo a valorar correctamente en sus negociaciones.
Durante la pretemporada de la NBA es habitual que un equipo firme a un jugador y lo corte en el mismo día. Este procedimiento no es un error, sino un mecanismo regulado para gestionar la plantilla y el desarrollo de jugadores.
En temporada regular, cada franquicia puede tener hasta 15 jugadores con contrato estándar y 3 con contrato dual, pero en pretemporada este límite aumenta a 20 o 21 para evaluar a más jugadores en el training camp.
La clave está en la figura del «jugador afiliado». Un equipo puede designar hasta cuatro jugadores cortados como afiliados, lo que permite que pasen automáticamente al equipo filial en la G League, siempre que sus derechos no pertenezcan a otro club. Si el jugador tiene sus derechos de retorno en otro equipo de la G League, se realizan traspasos para adquirir esos derechos antes de firmar y cortar al jugador, como ocurrió con Isaiah Wong y Dwight Murray Jr. en los Nets.
Además, la mayoría de estas firmas se realizan con contratos Exhibit 10, que son acuerdos de un año al salario mínimo sin garantías, pero con un bonus opcional de hasta 91.000 dólares. Este bonus se paga solo si el jugador, tras ser cortado, se compromete a jugar al menos 60 días en el filial de la G League, incentivando así que permanezca en el sistema de desarrollo de la NBA en lugar de buscar oportunidades en Europa o Asia.
Existe una tercera opción menos común, en la que el contrato Exhibit 10 se convierte en un contrato dual antes del inicio de la temporada regular, transformando el bonus en salario garantizado para el jugador.
Este mecanismo explica muchas de las noticias recientes sobre firmas y cortes en pretemporada, y muestra cómo las franquicias mantienen el control sobre jugadores jóvenes mientras les ofrecen incentivos económicos para seguir desarrollándose dentro del sistema NBA.
Los Suns afrontan un contratiempo antes de empezar la temporada con la lesión de Mark Williams, quien se ha roto el labrum del hombro izquierdo durante un entrenamiento, según ha adelantado Yahoo Sports. El jugador estará fuera varios meses sin fecha definida para su regreso, lo que cambia el escenario para la plantilla y especialmente para la profundidad en la posición de pívot.
Impacto de la lesión de Mark Williams en la plantilla
La ausencia de Williams, que firmó un contrato importante este verano, llega en un momento clave para un equipo que necesita mantener la salud para competir en la apretada conferencia Oeste. Aunque su papel ofensivo estaba pensado para ser secundario, contribuyendo principalmente en rebote ofensivo, bloqueos y defensa cerca del aro, su baja limita las opciones del entrenador Jordan Ott para la rotación interior.
Williams había suscitado dudas sobre su capacidad para mantenerse sano, un factor que ahora preocupa aún más por el tiempo que tendrá que estar fuera. Sin embargo, esta situación permitirá medir cómo responden otros jugadores dentro del equipo.
Khaman Maluach y Oso Ighodaro, protagonistas en la rotación
El jugador que más se beneficia de esta lesión es Khaman Maluach, selección número 10 del Draft de 2025, quien tendrá una oportunidad adelantada para ganar protagonismo y minutos. Según el análisis publicado, Maluach demostró en verano su potencial y ahora la organización tendrá que integrar su desarrollo más rápidamente en la dinámica de juego.
Queda por ver cómo Jordan Ott configurará la rotación: si Oso Ighodaro asumirá la titularidad por su conexión ofensiva con el equipo o si Maluach empezará desde el inicio para aprovechar su tamaño y protección del aro. Probablemente, se apostará por un inicio con Ighodaro y la incorporación gradual de Maluach, permitiendo que este último se adapte a la NBA mientras gana experiencia.
La lesión de Williams acelera un proceso vital para los Suns, que no solo buscan competir sino también definir qué jóvenes pueden tener un rol decisivo en el futuro del equipo.
El caso de Jalen Duren, que aún no ha renovado con Detroit Pistons a pocas semanas del inicio de la pretemporada, pone de relieve las limitaciones del sistema de agencia libre restringida en la NBA. Un análisis de Keith Smith, de Spotrac, confirma que este mecanismo apenas otorga poder de negociación real a los jugadores.
En la última década, solo se han firmado siete ofertas de otros equipos a jugadores en agencia libre restringida, y únicamente tres de estas no fueron igualadas por el equipo original. Solo un jugador seleccionado en primera ronda ha firmado una oferta de otro equipo bajo el convenio actual. Este verano, los casos de Spencer Jones y Moussa Cissé terminaron con sus ofertas igualadas por sus respectivos equipos, sin alcanzar cifras significativas.
El motivo por el que los equipos rara vez presentan ofertas es que deben estar casi seguros de que el equipo original no igualará la oferta, ya que de lo contrario pierden espacio salarial o excepciones sin obtener nada a cambio. Las restricciones crecientes en los límites salariales hacen que pocas franquicias asuman ese riesgo.
La alternativa del traspaso con firma incluida (sign-and-trade) es aún menos común. Solo tres agentes libres restringidos han cambiado de equipo mediante esta vía bajo el convenio actual, y Detroit ha rechazado explícitamente esta opción para Duren esta temporada.
Con ambas vías prácticamente cerradas, lo habitual es que los jugadores renueven con su equipo original. En los últimos años, 37 jugadores han firmado renovaciones con una media de 3,6 años y 66 millones de dólares. Solo tres, Kristaps Porziņģis, Brandon Ingram y Tyrese Maxey, han conseguido el contrato máximo de cinco años reservado a agentes libres restringidos, y en el caso de Maxey la operación fue pactada para preservar espacio salarial, no fruto de una negociación abierta.
En el caso de Duren, la situación refleja que Detroit no está siendo especialmente duro sin motivo, sino que el sistema limita sus opciones. Sin ofertas de otros equipos y con la vía del traspaso descartada, la negociación depende de la decisión de Detroit sobre cuánto está dispuesto a pagar, un escenario similar al de otros jugadores en su situación.
Mat Ishbia está atravesando un verano complicado en el ámbito financiero. United Wholesale Mortgage (UWM), la empresa de préstamos hipotecarios que fundó y que es su principal fuente de patrimonio, reportó pérdidas de 452 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Además, la acción de la empresa ha caído más de un 70% desde que Ishbia asumió el control mayoritario de Phoenix Suns en 2023.
A pesar de esta situación, Ishbia está en proceso de aumentar su participación en la franquicia, según confirmó una portavoz de la compañía a Bloomberg y The Arizona Republic. Para hacer frente a las deudas de UWM, la empresa firmó una asociación con Oaktree Capital Management, que inyectará 1.500 millones de dólares. Ishbia, por su parte, aportará otros 550 millones a través de su holding, incluyendo 150 millones en capital directo y una oferta de derechos de 400 millones dirigida a los accionistas existentes.
Nicole Roberts, portavoz de UWM, desmintió cualquier interpretación que sugiera debilidad financiera de Ishbia o de los Suns. Según Roberts, Ishbia ha decidido comprometer personalmente varios cientos de millones junto a Oaktree y está cerrando un acuerdo para comprar las acciones restantes de los Suns y las Mercury, lo que llevaría la propiedad familiar al 99% de ambos equipos.
Cuando Ishbia tomó el control de los Suns, dos accionistas minoritarios, Andy Kohlberg y Scott Seldin, se negaron a vender su parte y mantienen una disputa legal con él. La posible compra de sus acciones podría resolver este conflicto.
El analista Joe Pompliano señala que la principal vulnerabilidad de Ishbia es que las acciones de UWM que puso como aval para los préstamos de JPMorgan en 2023 han perdido valor, lo que podría obligarle a vender parte de su participación en los Suns para obtener liquidez si tuviera que devolver esos préstamos en efectivo. Sin embargo, Pompliano también destaca que Ishbia ha recibido varios miles de millones en dividendos de UWM en los últimos cinco años y que el saldo pendiente de esos préstamos es bajo, según declaraciones de Roberts.
Pompliano compara esta situación con la de Mark Walter y la venta de los Lakers, señalando que Walter enfrenta un problema real de liquidez, mientras que Ishbia simplemente atraviesa un mal momento empresarial.
En cuanto a la gestión deportiva, Phoenix Suns no ha mostrado señales de preocupación financiera en la pista, ya que el proyecto de factura fiscal para la temporada 2026-27 supera los 58 millones de dólares con la plantilla actual, según Hoops Rumors.
Amar’e Stoudemire y Mike D’Antoni han sido inducidos conjuntamente al Naismith Memorial Basketball Hall of Fame, reconociendo su papel fundamental en la transformación del baloncesto con los Phoenix Suns del «siete segundos o menos».
Entre 2004 y 2008, los Suns dirigidos por D’Antoni lograron un balance de 232 victorias y 96 derrotas en temporada regular, alcanzando dos finales de Conferencia Oeste. Su estilo de juego se caracterizó por un ritmo acelerado que buscaba lanzar a canasta antes de que transcurrieran siete segundos tras recuperar el balón, cambiando para siempre la filosofía ofensiva en la NBA y sentando las bases del baloncesto de espaciado y ritmo alto que predomina actualmente.
En el centro de esta revolución estuvo la conexión entre Steve Nash y Stoudemire, uno de los mejores dúos base-pívot en el bloqueo y continuación en la historia reciente de la competición. D’Antoni destacó en su discurso de ingreso que Stoudemire era excepcional recibiendo el balón cerca del aro y Nash era el mejor lanzándolo.
Stoudemire promedió 18.9 puntos, 7.8 rebotes y 1.2 tapones con un 53.7% de acierto en tiros de campo a lo largo de 14 temporadas. Fue elegido Rookie del Año en 2003, participó en seis Juegos de Estrellas y recibió cinco nominaciones al All-NBA, incluyendo el Primer Equipo en 2007. D’Antoni fue reconocido como contribuyente por su filosofía ofensiva que redefinió el rol del entrenador en la liga.
Durante la ceremonia, D’Antoni recordó con humor cómo fichar a Nash, «aquel canadiense de pelo largo que jugaba al fútbol», fue una de las mejores decisiones de su carrera, ya que Nash ganó dos premios MVP consecutivos bajo su dirección. Nash y Stoudemire participaron como presentadores en los discursos de ingreso del otro, cerrando un ciclo que marcó una época.
Esta clase de 2026 incluye también a Candace Parker, Elena Delle Donne y Doc Rivers, pero para la afición de Phoenix, el ingreso conjunto de Stoudemire y D’Antoni representa el reconocimiento oficial, dos décadas después, de que aquellos Suns no solo entretuvieron, sino que cambiaron el juego.