Los 10 máximos asistentes en activo de la NBA: LeBron también manda aquí
Además de ser el máximo anotador de la historia, LeBron James lidera también la lista de generadores de juego en activo — una faceta menos comentada de su legado, pero igual de dominante. Repasamos el top 10 de asistencias totales en temporada regular entre los jugadores que siguen compitiendo esta temporada.
1. LeBron James — 12,016 asistencias (Philadelphia 76ers)
Cuarto en la lista histórica de todos los tiempos, por detrás únicamente de John Stockton, Jason Kidd y un Chris Paul ya retirado. Que un alero, no un base puro, esté entre los cuatro mejores generadores de juego de la historia de la liga dice mucho sobre la amplitud de su juego a lo largo de 23 temporadas.
2. James Harden — 8,873 asistencias (Cleveland Cavaliers)
Con su renovación reciente en Cleveland, Harden sigue sumando a un total que combina su propia capacidad anotadora con una visión de pase que lo ha convertido en uno de los mejores generadores de su generación.
3. Mike Conley — 6,782 asistencias (Minnesota Timberwolves)
El base más discreto de esta lista es también uno de los más eficientes: pocas veces protagonista mediático, Conley lleva casi dos décadas siendo de los bases más fiables de la liga a la hora de repartir juego sin apenas errores.
De vuelta con los Trail Blazers este verano, Holiday combina su reputación como uno de los mejores defensores de perímetro de la liga con una faceta de generador de juego que rara vez recibe el reconocimiento que merece.
5. Stephen Curry — 6,743 asistencias (Golden State Warriors)
El mejor tirador de la historia es, además, un generador de juego de primer nivel — su capacidad para atraer dobles marcajes y encontrar al compañero libre ha sido clave en cada uno de los títulos de Golden State.
6. Nikola Jokić — 6,080 asistencias (Denver Nuggets)
El dato más asombroso de toda la lista: Jokić ha llegado a esta cifra en solo 810 partidos, muchísimos menos que cualquier otro nombre del top 10. Ningún pívot de la historia ha repartido juego como él, y sigue acumulando asistencias a un ritmo que ningún otro activo puede igualar.
De regreso en Portland tras su etapa en Milwaukee, Lillard completa una carrera en la que su capacidad anotadora nunca ha eclipsado del todo su faceta de repartidor, especialmente en los años en los que asumió toda la carga ofensiva de los Blazers.
8. Draymond Green — 5,324 asistencias (Golden State Warriors)
Pese a no ser nunca la primera opción ofensiva de los Warriors, Draymond ha sido durante más de una década el verdadero motor de su ataque de movimiento de balón — su lectura de juego desde el poste alto ha generado más asistencias de las que su propia reputación de defensor élite suele reconocerle.
9. Kevin Durant — 5,280 asistencias (Houston Rockets)
Pese a su reputación como uno de los anotadores más letales de la historia, Durant ha repartido más juego del que se le suele atribuir — una faceta infravalorada de un jugador que, en la práctica, puede jugar en cualquier posición del perímetro.
Cierra la lista un DeRozan que, conocido sobre todo por su anotación, ha ido puliendo su faceta de creador de juego con los años, especialmente en sus etapas más recientes, hasta acumular un volumen de asistencias que sorprende a quien solo lo recuerda como puro anotador.
Mike Conley no ha esperado a que arranque la temporada para empezar a dejar huella en el vestuario de los Celtics. Con 38 años y a las puertas de su vigésima campaña en la NBA, el base ya ha comenzado a trabajar de cerca con Payton Pritchard, ofreciéndole consejos muy concretos sobre cómo sobrevivir tantos años en la liga siendo un base de tamaño reducido, según recoge Souichi Terada (MassLive).
«Hablamos de baloncesto todo el rato», explicó Conley. «‘Yo debería tirar un floater; tú deberías tirar de media distancia.’ Cosas distintas que le convienen a su juego y no necesariamente al mío. Reconozco eso, y simplemente tienes que saber con quién estás hablando — es específico de cada jugador. Estoy deseando meter mano en distintas oportunidades, y meter mi cerebro en la cabeza de todos los que estén dispuestos a escuchar.»
El rol que Conley espera desempeñar sobre la cancha esta temporada será similar al que tuvo la pasada campaña en Minnesota, donde disputó 54 partidos con 18.4 minutos de media. Pero fue precisamente la búsqueda de un proyecto ganador antes de retirarse lo que le llevó a elegir Boston en la agencia libre: «tenemos un equipo muy profundo, una plantilla muy profunda. Nuestros jóvenes —que han trabajado muy, muy duro este verano— tienen mucho talento. Tienen mucho en su juego. Les encanta aprender. Inteligencia de juego muy alta. Se trata de darles cada día un poco más en el plato. Si veo algo, no me quedo callado. Simplemente voy a decir: ‘oye, haz esto la próxima vez’ o ‘mira esto’.»
Su relación con el entrenador Joe Mazzulla también ha ido evolucionando rápido. En su rueda de prensa de presentación, Conley reconoció que antes de llegar a Boston pensaba que Mazzulla estaba «loco», basándose en su reputación de intensidad — una idea que ha ido desmontando por completo al trabajar codo con codo con él. «No está loco», aseguró Conley. «Mis impresiones han sido justo lo que esperaba, por lo que he oído de jugadores que han jugado para él y de gente de la liga en general — sus ideas, no tiene miedo de forzar un poco los límites para probar cosas. Probar esquemas distintos y reacciones distintas con los jugadores, formas distintas de transmitir las cosas. Para mí es refrescante.»
Paul George ha expresado un mensaje de optimismo respecto a su estado físico tras su reciente traspaso a los Boston Celtics. En una rueda de prensa, el alero destacó sentirse «casi como un renacimiento» al estar en un sistema y cultura ganadora, y afirmó sentirse bien tanto física como anímicamente.
El estado de salud de George es una preocupación importante, ya que desde la temporada 2019-20 ha perdido casi el 40% de los partidos de su equipo y no ha estado disponible para un estreno de temporada desde 2023. Estas cifras explican la cautela con la que se recibe cualquier declaración positiva sobre su condición.
Boston apostó fuerte por George al incluirlo en el traspaso de Jaylen Brown, con la intención de que acompañe a Jayson Tatum sin asumir el protagonismo principal. Si el optimismo de George se traduce en disponibilidad en la cancha, el traspaso podría ser un éxito para la franquicia. Sin embargo, si los problemas físicos persisten, los Celtics deberán gestionar un reto recurrente en la carrera del jugador.
«No se puede hablar de él sin hablar de mí»: Tatum rompe su silencio sobre Brown
Jayson Tatum ha hablado por primera vez de forma pública sobre Jaylen Brown desde que su compañero de casi una década fuera traspasado a Philadelphia el pasado julio. En una entrevista en The Dan Patrick Show, el alero de los Celtics dejó claro que, pese a todas las especulaciones generadas en torno a su relación, su cariño y respeto hacia Brown permanecen intactos.
Preguntado sobre cuál cree que es el mayor malentendido público sobre su relación con Brown, Tatum no dudó: «para mí, quiero a ese tío. Lo que conseguimos juntos en nueve años — fuimos a la final de conferencia cinco veces, a las Finales dos veces, ganamos un título, compartimos partidos de All-Star juntos — no se puede hablar de él sin hablar de mí, y viceversa.»
El propio Tatum reconoció, sin amargura, que este tipo de rupturas forman parte inevitable del negocio del baloncesto: «por desgracia, el negocio del baloncesto siempre va a jugar un papel. Nadie ha jugado junto para siempre. Pero no es algo por lo que estar triste o disgustado. Es algo que hay que celebrar, lo que fuimos capaces de hacer.» Y cerró con un mensaje directo hacia su excompañero: «es una persona y un jugador tremendo. No tengo más que respeto por él, y le deseo lo mejor.»
Las palabras de Tatum llegan en un momento simbólico: apenas unos días después de la presentación oficial de Paul George, la pieza que llegó a Boston a cambio de Brown, y en pleno arranque de una temporada en la que Tatum tendrá que asumir un protagonismo ofensivo todavía mayor sin su compañero de tantos años. Que el propio Tatum haya elegido celebrar lo conseguido juntos, en lugar de esquivar la pregunta o mostrarse dolido, dice bastante sobre cómo quiere afrontar el vestuario esta nueva etapa — sin fisuras públicas, pase lo que pase con los resultados.
Metodología: producción de la temporada 2025-26, métricas avanzadas, y el contexto de equipo para 2026-27 — incluyendo los grandes movimientos de la offseason (traspasos, fichajes) y el estado real de las vueltas de lesión.
1. Jaylen Brown (PHI)
Jaylen Brown fue finalista de MVP y All-NBA de Segundo Equipo la pasada temporada, cargando con un uso ofensivo del 36.2% en una Boston que, pese a las bajas por lesión, ganó 56 partidos con Joe Mazzulla como Entrenador del Año. Su capacidad para anotar en cualquier situación, desde el poste bajo hasta el perímetro, lo convierte en uno de los anotadores más completos de la liga en su posición. El gran giro de su carrera llegó este verano: Boston lo traspasó a Philadelphia en las mismas horas en que los 76ers anunciaban el fichaje de LeBron James, formando de la noche a la mañana uno de los vestuarios con más talento estelar de la liga junto a Joel Embiid y Tyrese Maxey. El reto para Brown no es de talento, sino de reparto: por primera vez en su carrera va a compartir balón y minutos con otras tres estrellas de nivel similar o superior. Si el equilibrio de roles funciona, Philadelphia entra en la conversación de máximo contendiente del Este; si no, Brown podría ver reducido su volumen de una manera que no ha experimentado en años. Es, sin duda, el nombre de esta lista con el cambio de contexto más radical de cara a 2026-27.
2. Anthony Edwards (MIN)
Edwards disputó solo 61 partidos la pasada temporada, pero mantuvo un BPM de 4.5 y un uso ofensivo del 31.5%, cifras que confirman que sigue siendo el motor ofensivo indiscutible de Minnesota. A sus 24 años, es la referencia clara de una franquicia que ha llegado a dos finales de conferencia consecutivas, algo que ninguna otra franquicia del Oeste había logrado desde los Warriors de la era Curry-Durant. Este verano, Minnesota reforzó su plantilla con la llegada de LaMelo Ball desde Charlotte, dándole a Edwards un compañero de backcourt con una capacidad de generación de juego que no tenía hasta ahora. Su combinación de explosividad física, tiro exterior y capacidad defensiva lo sitúa entre los escoltas más completos de la liga, y su margen de mejora, dada su edad, sigue siendo real. La incógnita de cara a 2026-27 es puramente de encaje: cómo se reparten el balón Edwards y Ball en una plantilla que ya cuenta con Jaden Mcdaniels y Rudy Gobert como referencias interiores. Si la integración funciona, Minnesota tiene argumentos para dar el salto definitivo a las Finales de la NBA.
3. Devin Booker (PHO)
Booker firmó otra temporada de altísimo volumen ofensivo, con un uso del 32.2%, como principal generador de un Phoenix que dependió de él casi por completo. Su capacidad para anotar desde cualquier posición del campo, combinada con una lectura de juego cada vez más refinada, lo mantiene entre los mejores anotadores puros de la liga. Este verano, Phoenix reforzó su plantilla con la llegada de Miles Bridges y desde Charlotte (a cambio de Grayson Allen y Royce O’Neale), dándole a Booker más ayuda ofensiva y una presencia interior que el equipo no tenía. Su compañero de backcourt, Jalen Green, arrastra dudas tras una primera temporada en Phoenix marcada por lesiones, lo que deja a Booker de nuevo como el eje incuestionable del ataque. Con 30 años recién cumplidos, entra en una fase de su carrera en la que la salud y el contexto de equipo pesan tanto como su nivel individual, que sigue siendo indiscutible. Si Phoenix consigue que todas las piezas encajen, Booker tiene argumentos para volver a pelear por puestos en el equipo All-NBA.
4. Donovan Mitchell (CLE)
Mitchell fue candidato de MVP y All-NBA de Segundo Equipo la pasada temporada, con un BPM de 5.1 que confirma su nivel de impacto más allá del simple volumen anotador. Lideró a Cleveland hasta la final de la Conferencia Este, donde el equipo cayó barrido ante los Knicks, pero llegar hasta ahí tras una temporada regular sobresaliente confirma su condición de estrella consolidada. Su capacidad anotadora en momentos de máxima presión sigue siendo una de las señas de identidad de su juego, algo que ha demostrado de forma consistente en varias campañas de playoffs. Comparte responsabilidades ofensivas con un frontcourt de garantías formado por Evan Mobley y Jarrett Allen, ambos con niveles de impacto defensivo elevados que le facilitan el trabajo en el otro lado de la cancha. De cara a 2026-27, Cleveland mantiene su núcleo prácticamente intacto, lo que da continuidad a un proyecto que ya ha demostrado ser de los mejores de la Conferencia Este. La duda habitual con Mitchell es su durabilidad en playoffs largos y su junte con James Harden, pero su nivel de producción cuando está sano no está en discusión.
5. Austin Reaves (LAL)
Reaves firmó este verano una renovación de 185 millones de dólares con los Lakers, la confirmación de que la franquicia lo considera una pieza central de su proyecto a largo plazo junto a Luka Dončić. Su BPM de 2.8 la pasada temporada refleja un rol en expansión, con cada vez más responsabilidad de creación de juego además de su función tradicional como anotador de acompañamiento. Su crecimiento ha sido notable desde que llegó a la liga sin ser drafteado, y ahora es una pieza indiscutible de la rotación titular de uno de los equipos con más ambición de la Conferencia Oeste. Este verano, los Lakers añadieron a Walker Kessler en el interior, lo que debería facilitarle el trabajo tanto a Reaves como a Dončić al dar al equipo una amenaza real cerca del aro. Su versatilidad —puede jugar tanto de base como de escolta según lo necesite el partido— lo convierte en una pieza de encaje perfecto en casi cualquier combinación de quinteto. De cara a 2026-27, con el núcleo asentado y reforzado, Reaves tiene la oportunidad de dar el salto a un nivel de reconocimiento aún mayor.
6. Jalen Williams (OKC)
Williams se perdió buena parte de la temporada 2025-26 por lesión, una ausencia que fue determinante para que Oklahoma City, pese a todo, terminara con el mejor récord de la liga (64-18) apoyándose en gran medida en Shai Gilgeous-Alexander y Chet Holmgren. Cuando estuvo disponible, mostró por qué es considerado uno de los mejores jugadores secundarios de la liga: un anotador eficiente, versátil defensivamente, capaz de jugar en varias posiciones del perímetro. El Thunder, campeón de temporada regular, entra en 2026-27 con la plantilla más completa de la competición, y la vuelta de Williams a plena disponibilidad es una de las mejoras internas más significativas que puede tener cualquier equipo de la liga sin mover una sola ficha en el mercado. Su capacidad de generar tiros propios y para otros lo convierte en un complemento perfecto tanto de Gilgeous-Alexander como de Holmgren.
7. Amen Thompson (HOU)
Thompson fue finalista al premio de Mejor Defensor de la Liga la pasada temporada, con un BPM de 3.4 que refleja un impacto defensivo que pocos jugadores de su posición pueden igualar. Su atletismo le permite defender desde el base hasta el ala-pívot, dándole a Houston una versatilidad defensiva que es clave en los planes de contención del equipo. Ofensivamente, sigue siendo un trabajo en progreso como tirador, pero su capacidad para finalizar en el aro y generar transiciones rápidas compensa buena parte de esa limitación. Houston refuerza su proyecto de cara a 2026-27 con el regreso de Fred VanVleet, que se perdió toda la temporada anterior por una rotura de ligamento cruzado y menisco, lo que debería aliviar la carga de creación de juego que a veces recae sobre Thompson. Si su tiro exterior da un paso adelante, Amen Thompson tiene el perfil físico y defensivo para convertirse en All-Star en un futuro cercano.
8. Derrick White (BOS)
White fue elegido para el All-Defensive de Primer Equipo y fue finalista al premio de Mejor Defensor de la Liga, consolidándose como uno de los mejores defensores de guardia de toda la NBA. Su BPM de 3.2 llegó en una temporada complicada para Boston, marcada por las bajas prolongadas de Jayson Tatum, que se recuperaba de una rotura de Aquiles. El verano de los Celtics ha estado marcado por un movimiento sísmico: el traspaso de Jaylen Brown a Philadelphia, lo que deja a White como una de las piezas veteranas de mayor jerarquía que quedan en el equipo. Su capacidad para defender múltiples posiciones de perímetro y su fiabilidad en el tiro exterior lo convierten en un ancla defensiva perfecta para cualquier sistema. De cara a 2026-27, con Tatum de vuelta a plena disposición pero sin Brown, el rol de White dentro de la estructura ofensiva de Boston previsiblemente crecerá. Es, junto a Reaves, uno de los ejemplos más claros de un jugador cuyo peso específico dentro del equipo va a cambiar de forma notable esta temporada.
9. Desmond Bane (ORL)
Bane mantuvo una eficiencia notable la pasada temporada, con un 60.7% en tiros verdaderos (TS%), tras su llegada a Orlando procedente de Memphis. Su capacidad de anotación desde el perímetro se ha convertido en una pieza clave del ataque de los Magic, un equipo que necesitaba desesperadamente más espaciamiento junto a Paolo Banchero y Franz Wagner. La franquicia de Memphis que lo formó ha completado en los últimos meses una reconstrucción casi total, desprendiéndose también de Ja Morant y Jaren Jackson Jr., lo que confirma que la decisión de traspasar a Bane formaba parte de un plan mayor de renovación. En Orlando, su rol ha evolucionado hacia el de segunda o tercera opción ofensiva, un papel que le permite explotar su tiro exterior sin la presión de generar todo el ataque por sí mismo. Junto a Banchero y Wagner, forma parte de uno de los tríos jóvenes con más proyección de la Conferencia Este. De cara a 2026-27, con un año completo de adaptación a sus espaldas, es razonable esperar que su producción e impacto en el equipo sigan creciendo.
10. Tyler Herro (MIL)
Herro promedió 20.5 puntos, 4.8 rebotes y 4.1 asistencias la pasada temporada con Miami, aunque las lesiones limitaron su participación a solo 33 partidos. Su capacidad anotadora, especialmente desde el perímetro, lo convierte en uno de los generadores de puntos más fiables de la liga cuando está sano. El gran cambio de su carrera llegó este verano: fue una de las piezas centrales del traspaso que llevó a Giannis Antetokounmpo a Miami, aterrizando en Milwaukee junto a Kel’el Ware y Jaime Jaquez Jr. Con la salida de Giannis, Herro se convierte en la referencia ofensiva más clara de una plantilla en fase de reconstrucción, un salto de responsabilidad mayor al que tenía en Miami compartiendo protagonismo con Bam Adebayo y Norman Powell. El principal interrogante de cara a 2026-27 es, de nuevo, su disponibilidad: no ha superado las 67 apariciones en una temporada regular en varios años. Si se mantiene sano, tiene el perfil ofensivo para firmar la mejor temporada de su carrera en cuanto a volumen de tiro.
Menciones honoríficas
Fuera del top 10 pero cerca de él, tres nombres merecen mención aparte. Norman Powell dejó Miami por Chicago este verano, buscando un rol de mayor protagonismo tras ser All-Star la pasada temporada con un uso del 27.2% en los Heat. VJ Edgecombe fue finalista de Rookie del Año en su primera temporada con Philadelphia, mostrando un impacto defensivo inmediato poco habitual en un debutante, y ahora entra en un vestuario reforzado con Embiid, Maxey, LeBron y Jaylen Brown. Y Dylan Harper, también rookie de la clase 2025, fue finalista de Rookie del Año y de Sexto Hombre con San Antonio, ganando protagonismo en la carrera de los Spurs hasta las Finales junto a Wembanyama, Fox y Castle.
Los 10 máximos anotadores en activo de la NBA: LeBron manda con una ventaja de otra galaxia
Con el arranque de la temporada 2026-27 a la vuelta de la esquina, repasamos quiénes son los diez jugadores en activo con más puntos anotados en toda su carrera de temporada regular — una lista que sigue liderando, sin discusión posible, el mismo nombre de siempre.
1. LeBron James — 43,440 puntos (Philadelphia 76ers)
El máximo anotador de la historia de la NBA sigue en activo, ahora en su nueva etapa con Philadelphia. Con 43,440 puntos, LeBron no solo lidera esta lista: lidera el escalafón histórico completo, por delante de leyendas como Kareem Abdul-Jabbar (38,387) o Karl Malone (36,928). Su ventaja sobre el segundo clasificado de esta lista, Kevin Durant, roza los 11,000 puntos — una diferencia que por sí sola superaría la carrera completa de la inmensa mayoría de jugadores que han pasado por la liga.
2. Kevin Durant — 32,597 puntos (Houston Rockets)
En su primera temporada completa con los Rockets, Durant sigue siendo, con diferencia, la referencia anotadora en activo más cercana a LeBron. A sus 37 años, mantiene un nivel de eficiencia que pocos aleros de la historia han sostenido durante tanto tiempo.
3. James Harden — 29,339 puntos (Cleveland Cavaliers)
Tras su renovación oficial con los Cavaliers este mismo mes, Harden continúa sumando a un total que ya lo sitúa entre los diez mejores anotadores de toda la historia de la liga, con permiso de leyendas retiradas como Moses Malone o Julius Erving, a los que ya ha superado.
4. DeMar DeRozan — 26,711 puntos (Denver Nuggets)
Con su fichaje por Denver este verano, DeRozan añade una nueva parada a una carrera que ya lo sitúa por delante de nombres como Oscar Robertson o Dominique Wilkins en la lista histórica. Pocos anotadores han sido tan consistentes durante tantas temporadas seguidas como él.
5. Stephen Curry — 26,528 puntos (Golden State).
El mejor tirador de triples de la historia sigue siendo, a sus 38 años, uno de los motores ofensivos de referencia de la liga. Con la ventana de su carrera ya en su tramo final, Curry se acerca cada vez más a un puesto todavía más alto en el escalafón histórico absoluto.
6. Damian Lillard — 22,598 puntos (Portland Trail Blazers)
De vuelta en Portland tras su etapa en Milwaukee, Lillard regresa a la franquicia donde construyó la mayor parte de este total, con la vuelta de su Aquiles como la gran incógnita física de la temporada. Su capacidad anotadora desde el perímetro, cuando está sano, sigue siendo de las más temibles de la liga.
7. Giannis Antetokounmpo — 21,531 puntos (Miami Heat)
El traspaso más grande del verano trae consigo a un anotador que, pese a su reputación de dominador interior más que de anotador puro, ya acumula más de 21,000 puntos en su carrera — y todavía en plena madurez competitiva.
8. Anthony Davis — 19,385 puntos (Washington Wizards)
Tras su paso por Dallas, Davis afronta esta temporada como una de las piezas centrales del proyecto de reconstrucción de Washington junto a Trae Young. Su historial de lesiones ha limitado su disponibilidad en los últimos años, pero su capacidad anotadora, cuando está en pista, sigue intacta.
9. Paul George — 19,338 puntos (Boston Celtics)
Recién presentado oficialmente como jugador de los Celtics, George completa el top 10 con una carrera que combina nueve convocatorias al All-Star y seis nominaciones al All-NBA. Su rol en Boston, según ha dejado claro él mismo, será de complemento a Jayson Tatum — pero su cuenta particular de puntos sigue sumando.
10. Kyrie Irving — 18,433 puntos (Dallas Mavericks)
Cierra la lista uno de los anotadores más virtuosos del balón en movimiento que ha dado la liga en la última década. Con Dallas y de vuelta de su rotura de cruzado, Irving tiene por delante toda una temporada para seguir escalando puestos en esta clasificación
ESPN ha publicado su ranking anual de «poder futuro», que clasifica a las 30 franquicias de la NBA según sus expectativas de éxito deportivo para las próximas tres temporadas (2026-27, 2027-28 y 2028-29). Un panel de analistas evalúa a cada equipo en cinco categorías para construir la clasificación final.
El podio: Oklahoma City Thunder, San Antonio Spurs y Boston Celtics
Oklahoma City Thunder lidera la lista por segundo año consecutivo. El equipo ha firmado el mejor récord y la mejor diferencia de puntos en las dos últimas temporadas y cuenta con un núcleo joven, múltiples elecciones de draft y una dirección respetada.
San Antonio Spurs ocupa el segundo puesto. El análisis señala que la salud es el único obstáculo real para que Victor Wembanyama y el equipo puedan aspirar a un título antes de 2029. Con jugadores como Wembanyama, Dylan Harper y Stephon Castle, los Spurs son considerados favoritos para la temporada 2026-27.
Boston Celtics cierra el podio en tercer lugar, seguido por Houston Rockets en cuarto y los New York Knicks en quinto. Aunque los Knicks son los actuales campeones, quedan fuera del podio debido a un núcleo más veterano y cuestiones financieras relacionadas con extensiones de contrato próximas.
En la parte baja de la tabla
En el extremo opuesto, Sacramento Kings ocupa el último puesto, mientras que Los Angeles Clippers están en la posición 29. Los Clippers sufren las consecuencias de severas sanciones por incumplimiento del techo salarial, incluyendo la pérdida de cinco primeras rondas de draft y la incertidumbre en su estructura directiva tras suspensiones recientes.
Por qué una primera ronda sin protección ya no vale lo que valía: el nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego
Este verano se han traspasado un total de ocho primeras rondas de draft completamente sin protección — una cifra que, a primera vista, sugeriría que este tipo de activo sigue siendo tan codiciado como siempre en las negociaciones de traspaso. Según el análisis de Chris Dempsey (DempsAndCircumstance.com), sin embargo, la realidad es la contraria: el valor real de una primera ronda sin protección se ha visto reducido de forma significativa, y el motivo no tiene que ver con el mercado, sino con un cambio de reglas que la mayoría de aficionados todavía no ha terminado de asimilar.
El nuevo sistema «3-2-1», explicado
El pasado 28 de mayo, la Junta de Gobernadores de la NBA aprobó por 29 votos a 1 una reforma integral del sorteo de draft, diseñada específicamente para combatir el tanking. El nuevo sistema, conocido informalmente como «3-2-1» por el número de bolas de lotería que recibe cada franquicia, amplía el sorteo de 14 a 16 equipos y aplana drásticamente las probabilidades: los tres peores equipos de la liga caen en lo que se ha bautizado como «zona de relegación», recibiendo solo dos bolas cada uno — apenas un 5.4% de opciones de conseguir el pick número 1, con la posibilidad real de caer hasta el puesto 12. Los siguientes siete peores equipos reciben tres bolas cada uno (8.1% de opciones al número 1), mientras que los perdedores del Play-In completan el resto del sorteo con una o dos bolas, según el cruce.
El sistema añade además dos restricciones que se aplican incluso a picks ya traspasados: ningún equipo puede ganar el pick número 1 dos años seguidos con su propia selección —una norma retroactiva que, por ejemplo, impide a Washington Wizards repetir el número 1 en 2027 después de haberlo ganado en 2026—, y ninguna franquicia puede tener una elección top-5 durante tres años consecutivos, con efecto retroactivo hasta el draft de 2025.
La consecuencia directa: menos garantías, menos valor
Aquí está la clave que explica el análisis de Dempsey: antes de esta reforma, el pick sin protección de un equipo verdaderamente malo tenía una probabilidad muy alta de acabar siendo una elección de las primeras cuatro — un activo de valor prácticamente garantizado. Con el sorteo aplanado a 16 equipos y las nuevas restricciones de repetición, esa garantía ha desaparecido: incluso el peor equipo de la liga puede terminar cayendo hasta el puesto 12, muy lejos del rango que solía justificar el verdadero valor de una primera ronda sin protección en cualquier negociación.
El propio Dempsey reconoce que gran parte de la actividad de traspasos de este verano —con varios jugadores de altísimo perfil moviéndose de equipo, operaciones que habitualmente exigen entregar capital de draft de primer nivel— explica por qué se han seguido traspasando tantas primeras rondas sin protección pese a esta devaluación. Pero su conclusión de fondo es clara: aunque estos activos siguen siendo valiosos, ya no representan la apuesta de valor prácticamente asegurado que eran antes de la reforma — un cambio de fondo que los propios directores generales de la liga todavía están aprendiendo a valorar correctamente en sus negociaciones.
Hugo González, el rookie que enamoró a Boston sin apenas anotar: la temporada de su consolidación definitiva
Pocos jugadores de la pasada clase de draft generaron una historia tan curiosa como la de Hugo González. El alero madrileño, formado en la cantera del Real Madrid, apenas promedió 3.9 puntos en su primera temporada en la NBA — y aun así, se convirtió en una de las revelaciones defensivas más comentadas de toda la liga.
De la cantera del Bernabéu a la sorpresa del draft
González se formó en Real Madrid desde antes de cumplir los 10 años, ganando plata con España en el Mundial U17 de 2022 y en el Europeo U18 de 2023 antes de asentarse en la rotación del primer equipo en la temporada 2024-25. Su palmarés en España impresiona para alguien tan joven: Supercopa (2023), Copa del Rey (2024) y dos Ligas ACB consecutivas (2024 y 2025), además del MVP del torneo EuroLeague Next Generation en 2024. El Real Madrid anunció su salida el 30 de junio de 2025, y apenas unos días después, Boston Celtics lo eligió en el puesto 28 del draft. El entonces presidente de operaciones de los Celtics, Brad Stevens, ya avisó de lo que veía en él: «es duro, juega con intensidad, corta, va a por el balón, compite. Tiene todas las cualidades intangibles de un jugador ganador.»
Una temporada de rookie que los números tradicionales no explican
Sus cifras de caja —3.9 puntos, 3.3 rebotes, 0.6 robos en 74 partidos, con solo 3 titularidades— no cuentan ni de lejos la historia real de su año de debut. González llegó a una Boston que empezó la temporada sin Jayson Tatum durante 62 partidos, obligado a asumir minutos de máxima exigencia defensiva desde el primer día, después de haber jugado apenas 10 minutos por partido en su última temporada en el Real Madrid. Debutó el 24 de octubre ante los Knicks en el Madison Square Garden con 6 puntos, 4 rebotes, 2 robos y un +7 que ya lideró a todo el equipo esa noche.
Desde ahí, el dato que ha definido toda su temporada es el plus-minus. En un tramo de la campaña llegó a liderar a todos los rookies de la liga en este apartado, y terminó el curso tercero de toda su clase, solo por detrás de Kon Knueppel y Dylan Harper — con los Celtics anotando 283 puntos más que el rival en sus 864 minutos en pista durante buena parte de la temporada. Las métricas de impacto respaldan esa lectura: Boston tuvo un rating defensivo de 103.1 con él en pista, el mejor entre los habituales del equipo, que se disparaba hasta 113.3 sin él — una diferencia de más de 10 puntos. El equipo fue 12.3 puntos por 100 posesiones mejor con González en cancha, la segunda mejor cifra de toda la plantilla, solo por detrás de Derrick White. Y a nivel individual, los rivales tiraban un 10.7% por debajo de lo esperado cerca del aro cuando él defendía — percentil 98 entre todos los aleros de la liga.
Su mejor noche llegó ante Milwaukee: 18 puntos, 16 rebotes, 3 robos, 2 tapones y una asistencia en poco más de 35 minutos, terminando el partido en +27 — solo Jayson Tatum, entre los rookies de 19 años o menos de la historia reciente de los Celtics, había firmado una línea de 10 rebotes y 2 tapones en un partido antes que él.
El verano que confirmó su valor: Milwaukee lo quiso, Boston dijo que no
Si hace falta una prueba externa de cuánto ha crecido su cotización, ahí está: este mismo verano, Milwaukee pidió expresamente su inclusión en cualquier paquete por Giannis Antetokounmpo, y Boston se negó en redondo a incluirlo. Pocas señales explican mejor la confianza interna de la franquicia en su proyección a largo plazo.
Predicción de la casa
Esperamos que González mantenga ese nivel de impacto defensivo que lo hizo tan especial en su año de debut — seguirá enamorando por ese lado de la cancha, con el mismo tipo de plus-minus descomunal que ya demostró. El verdadero salto de esta temporada, sin embargo, tiene que llegar en ataque: sin convertirse todavía en una amenaza capaz de generar su propio tiro por sí solo, esperamos una progresión ofensiva real que lo sitúe en torno a los 10 puntos por partido con buenos porcentajes de tiro, apoyada en el mismo instinto de cortes y capacidad reboteadora que ya mostró como rookie. Con más minutos disponibles tras la salida de Jaylen Brown, es razonable esperar que gane un hueco fijo y mucho más amplio en la rotación de Joe Mazzulla desde el primer día.
Durante la pretemporada de la NBA es habitual que un equipo firme a un jugador y lo corte en el mismo día. Este procedimiento no es un error, sino un mecanismo regulado para gestionar la plantilla y el desarrollo de jugadores.
En temporada regular, cada franquicia puede tener hasta 15 jugadores con contrato estándar y 3 con contrato dual, pero en pretemporada este límite aumenta a 20 o 21 para evaluar a más jugadores en el training camp.
La clave está en la figura del «jugador afiliado». Un equipo puede designar hasta cuatro jugadores cortados como afiliados, lo que permite que pasen automáticamente al equipo filial en la G League, siempre que sus derechos no pertenezcan a otro club. Si el jugador tiene sus derechos de retorno en otro equipo de la G League, se realizan traspasos para adquirir esos derechos antes de firmar y cortar al jugador, como ocurrió con Isaiah Wong y Dwight Murray Jr. en los Nets.
Además, la mayoría de estas firmas se realizan con contratos Exhibit 10, que son acuerdos de un año al salario mínimo sin garantías, pero con un bonus opcional de hasta 91.000 dólares. Este bonus se paga solo si el jugador, tras ser cortado, se compromete a jugar al menos 60 días en el filial de la G League, incentivando así que permanezca en el sistema de desarrollo de la NBA en lugar de buscar oportunidades en Europa o Asia.
Existe una tercera opción menos común, en la que el contrato Exhibit 10 se convierte en un contrato dual antes del inicio de la temporada regular, transformando el bonus en salario garantizado para el jugador.
Este mecanismo explica muchas de las noticias recientes sobre firmas y cortes en pretemporada, y muestra cómo las franquicias mantienen el control sobre jugadores jóvenes mientras les ofrecen incentivos económicos para seguir desarrollándose dentro del sistema NBA.