José Manuel Calderón ha dado un paso importante en su carrera tras anunciar Marca su ascenso a adjunto al gerente general de los Cleveland Cavaliers. El exbase español, que ejercía como asesor en la franquicia desde 2022, pasa a formar parte directa de la gestión del equipo junto a la nueva estructura que preside la dirección de operaciones.
Un refuerzo en la cúpula directiva de Cleveland
Según publica el medio Marca, el presidente de operaciones, Boby Altman, ha comunicado una reestructuración interna en el equipo. Esta reorganización ha supuesto la promoción de Brandon Weems a gerente general y la incorporación de Calderón como adjunto, un rol que le acerca a la máxima dirección deportiva del club. Todos estos cambios entran en vigor de forma inmediata.
Trayectoria de Calderón dentro y fuera de la cancha
Calderón acumula una dilatada experiencia en la NBA, donde disputó 14 temporadas como base. Tras su retirada en 2019, ha trabajado en diferentes ámbitos de la liga. Destaca su labor en la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto, donde fue asistente especial de la directora ejecutiva Michele Roberts, centrado en estrategias y asuntos relevantes para los jugadores activos en aquella época.
Desde 2022, el exjugador ha sido parte del equipo directivo de los Cavaliers como asesor, un paso previo a este reciente ascenso dentro del organigrama de la franquicia estadounidense.
Metodología: producción de la temporada 2025-26, métricas avanzadas, y el contexto de equipo para 2026-27 — incluyendo los grandes movimientos de la offseason (traspasos, fichajes) y el estado real de las vueltas de lesión.
1. Jaylen Brown (PHI)
Jaylen Brown fue finalista de MVP y All-NBA de Segundo Equipo la pasada temporada, cargando con un uso ofensivo del 36.2% en una Boston que, pese a las bajas por lesión, ganó 56 partidos con Joe Mazzulla como Entrenador del Año. Su capacidad para anotar en cualquier situación, desde el poste bajo hasta el perímetro, lo convierte en uno de los anotadores más completos de la liga en su posición. El gran giro de su carrera llegó este verano: Boston lo traspasó a Philadelphia en las mismas horas en que los 76ers anunciaban el fichaje de LeBron James, formando de la noche a la mañana uno de los vestuarios con más talento estelar de la liga junto a Joel Embiid y Tyrese Maxey. El reto para Brown no es de talento, sino de reparto: por primera vez en su carrera va a compartir balón y minutos con otras tres estrellas de nivel similar o superior. Si el equilibrio de roles funciona, Philadelphia entra en la conversación de máximo contendiente del Este; si no, Brown podría ver reducido su volumen de una manera que no ha experimentado en años. Es, sin duda, el nombre de esta lista con el cambio de contexto más radical de cara a 2026-27.
2. Anthony Edwards (MIN)
Edwards disputó solo 61 partidos la pasada temporada, pero mantuvo un BPM de 4.5 y un uso ofensivo del 31.5%, cifras que confirman que sigue siendo el motor ofensivo indiscutible de Minnesota. A sus 24 años, es la referencia clara de una franquicia que ha llegado a dos finales de conferencia consecutivas, algo que ninguna otra franquicia del Oeste había logrado desde los Warriors de la era Curry-Durant. Este verano, Minnesota reforzó su plantilla con la llegada de LaMelo Ball desde Charlotte, dándole a Edwards un compañero de backcourt con una capacidad de generación de juego que no tenía hasta ahora. Su combinación de explosividad física, tiro exterior y capacidad defensiva lo sitúa entre los escoltas más completos de la liga, y su margen de mejora, dada su edad, sigue siendo real. La incógnita de cara a 2026-27 es puramente de encaje: cómo se reparten el balón Edwards y Ball en una plantilla que ya cuenta con Jaden Mcdaniels y Rudy Gobert como referencias interiores. Si la integración funciona, Minnesota tiene argumentos para dar el salto definitivo a las Finales de la NBA.
3. Devin Booker (PHO)
Booker firmó otra temporada de altísimo volumen ofensivo, con un uso del 32.2%, como principal generador de un Phoenix que dependió de él casi por completo. Su capacidad para anotar desde cualquier posición del campo, combinada con una lectura de juego cada vez más refinada, lo mantiene entre los mejores anotadores puros de la liga. Este verano, Phoenix reforzó su plantilla con la llegada de Miles Bridges y desde Charlotte (a cambio de Grayson Allen y Royce O’Neale), dándole a Booker más ayuda ofensiva y una presencia interior que el equipo no tenía. Su compañero de backcourt, Jalen Green, arrastra dudas tras una primera temporada en Phoenix marcada por lesiones, lo que deja a Booker de nuevo como el eje incuestionable del ataque. Con 30 años recién cumplidos, entra en una fase de su carrera en la que la salud y el contexto de equipo pesan tanto como su nivel individual, que sigue siendo indiscutible. Si Phoenix consigue que todas las piezas encajen, Booker tiene argumentos para volver a pelear por puestos en el equipo All-NBA.
4. Donovan Mitchell (CLE)
Mitchell fue candidato de MVP y All-NBA de Segundo Equipo la pasada temporada, con un BPM de 5.1 que confirma su nivel de impacto más allá del simple volumen anotador. Lideró a Cleveland hasta la final de la Conferencia Este, donde el equipo cayó barrido ante los Knicks, pero llegar hasta ahí tras una temporada regular sobresaliente confirma su condición de estrella consolidada. Su capacidad anotadora en momentos de máxima presión sigue siendo una de las señas de identidad de su juego, algo que ha demostrado de forma consistente en varias campañas de playoffs. Comparte responsabilidades ofensivas con un frontcourt de garantías formado por Evan Mobley y Jarrett Allen, ambos con niveles de impacto defensivo elevados que le facilitan el trabajo en el otro lado de la cancha. De cara a 2026-27, Cleveland mantiene su núcleo prácticamente intacto, lo que da continuidad a un proyecto que ya ha demostrado ser de los mejores de la Conferencia Este. La duda habitual con Mitchell es su durabilidad en playoffs largos y su junte con James Harden, pero su nivel de producción cuando está sano no está en discusión.
5. Austin Reaves (LAL)
Reaves firmó este verano una renovación de 185 millones de dólares con los Lakers, la confirmación de que la franquicia lo considera una pieza central de su proyecto a largo plazo junto a Luka Dončić. Su BPM de 2.8 la pasada temporada refleja un rol en expansión, con cada vez más responsabilidad de creación de juego además de su función tradicional como anotador de acompañamiento. Su crecimiento ha sido notable desde que llegó a la liga sin ser drafteado, y ahora es una pieza indiscutible de la rotación titular de uno de los equipos con más ambición de la Conferencia Oeste. Este verano, los Lakers añadieron a Walker Kessler en el interior, lo que debería facilitarle el trabajo tanto a Reaves como a Dončić al dar al equipo una amenaza real cerca del aro. Su versatilidad —puede jugar tanto de base como de escolta según lo necesite el partido— lo convierte en una pieza de encaje perfecto en casi cualquier combinación de quinteto. De cara a 2026-27, con el núcleo asentado y reforzado, Reaves tiene la oportunidad de dar el salto a un nivel de reconocimiento aún mayor.
6. Jalen Williams (OKC)
Williams se perdió buena parte de la temporada 2025-26 por lesión, una ausencia que fue determinante para que Oklahoma City, pese a todo, terminara con el mejor récord de la liga (64-18) apoyándose en gran medida en Shai Gilgeous-Alexander y Chet Holmgren. Cuando estuvo disponible, mostró por qué es considerado uno de los mejores jugadores secundarios de la liga: un anotador eficiente, versátil defensivamente, capaz de jugar en varias posiciones del perímetro. El Thunder, campeón de temporada regular, entra en 2026-27 con la plantilla más completa de la competición, y la vuelta de Williams a plena disponibilidad es una de las mejoras internas más significativas que puede tener cualquier equipo de la liga sin mover una sola ficha en el mercado. Su capacidad de generar tiros propios y para otros lo convierte en un complemento perfecto tanto de Gilgeous-Alexander como de Holmgren.
7. Amen Thompson (HOU)
Thompson fue finalista al premio de Mejor Defensor de la Liga la pasada temporada, con un BPM de 3.4 que refleja un impacto defensivo que pocos jugadores de su posición pueden igualar. Su atletismo le permite defender desde el base hasta el ala-pívot, dándole a Houston una versatilidad defensiva que es clave en los planes de contención del equipo. Ofensivamente, sigue siendo un trabajo en progreso como tirador, pero su capacidad para finalizar en el aro y generar transiciones rápidas compensa buena parte de esa limitación. Houston refuerza su proyecto de cara a 2026-27 con el regreso de Fred VanVleet, que se perdió toda la temporada anterior por una rotura de ligamento cruzado y menisco, lo que debería aliviar la carga de creación de juego que a veces recae sobre Thompson. Si su tiro exterior da un paso adelante, Amen Thompson tiene el perfil físico y defensivo para convertirse en All-Star en un futuro cercano.
8. Derrick White (BOS)
White fue elegido para el All-Defensive de Primer Equipo y fue finalista al premio de Mejor Defensor de la Liga, consolidándose como uno de los mejores defensores de guardia de toda la NBA. Su BPM de 3.2 llegó en una temporada complicada para Boston, marcada por las bajas prolongadas de Jayson Tatum, que se recuperaba de una rotura de Aquiles. El verano de los Celtics ha estado marcado por un movimiento sísmico: el traspaso de Jaylen Brown a Philadelphia, lo que deja a White como una de las piezas veteranas de mayor jerarquía que quedan en el equipo. Su capacidad para defender múltiples posiciones de perímetro y su fiabilidad en el tiro exterior lo convierten en un ancla defensiva perfecta para cualquier sistema. De cara a 2026-27, con Tatum de vuelta a plena disposición pero sin Brown, el rol de White dentro de la estructura ofensiva de Boston previsiblemente crecerá. Es, junto a Reaves, uno de los ejemplos más claros de un jugador cuyo peso específico dentro del equipo va a cambiar de forma notable esta temporada.
9. Desmond Bane (ORL)
Bane mantuvo una eficiencia notable la pasada temporada, con un 60.7% en tiros verdaderos (TS%), tras su llegada a Orlando procedente de Memphis. Su capacidad de anotación desde el perímetro se ha convertido en una pieza clave del ataque de los Magic, un equipo que necesitaba desesperadamente más espaciamiento junto a Paolo Banchero y Franz Wagner. La franquicia de Memphis que lo formó ha completado en los últimos meses una reconstrucción casi total, desprendiéndose también de Ja Morant y Jaren Jackson Jr., lo que confirma que la decisión de traspasar a Bane formaba parte de un plan mayor de renovación. En Orlando, su rol ha evolucionado hacia el de segunda o tercera opción ofensiva, un papel que le permite explotar su tiro exterior sin la presión de generar todo el ataque por sí mismo. Junto a Banchero y Wagner, forma parte de uno de los tríos jóvenes con más proyección de la Conferencia Este. De cara a 2026-27, con un año completo de adaptación a sus espaldas, es razonable esperar que su producción e impacto en el equipo sigan creciendo.
10. Tyler Herro (MIL)
Herro promedió 20.5 puntos, 4.8 rebotes y 4.1 asistencias la pasada temporada con Miami, aunque las lesiones limitaron su participación a solo 33 partidos. Su capacidad anotadora, especialmente desde el perímetro, lo convierte en uno de los generadores de puntos más fiables de la liga cuando está sano. El gran cambio de su carrera llegó este verano: fue una de las piezas centrales del traspaso que llevó a Giannis Antetokounmpo a Miami, aterrizando en Milwaukee junto a Kel’el Ware y Jaime Jaquez Jr. Con la salida de Giannis, Herro se convierte en la referencia ofensiva más clara de una plantilla en fase de reconstrucción, un salto de responsabilidad mayor al que tenía en Miami compartiendo protagonismo con Bam Adebayo y Norman Powell. El principal interrogante de cara a 2026-27 es, de nuevo, su disponibilidad: no ha superado las 67 apariciones en una temporada regular en varios años. Si se mantiene sano, tiene el perfil ofensivo para firmar la mejor temporada de su carrera en cuanto a volumen de tiro.
Menciones honoríficas
Fuera del top 10 pero cerca de él, tres nombres merecen mención aparte. Norman Powell dejó Miami por Chicago este verano, buscando un rol de mayor protagonismo tras ser All-Star la pasada temporada con un uso del 27.2% en los Heat. VJ Edgecombe fue finalista de Rookie del Año en su primera temporada con Philadelphia, mostrando un impacto defensivo inmediato poco habitual en un debutante, y ahora entra en un vestuario reforzado con Embiid, Maxey, LeBron y Jaylen Brown. Y Dylan Harper, también rookie de la clase 2025, fue finalista de Rookie del Año y de Sexto Hombre con San Antonio, ganando protagonismo en la carrera de los Spurs hasta las Finales junto a Wembanyama, Fox y Castle.
Los 10 máximos anotadores en activo de la NBA: LeBron manda con una ventaja de otra galaxia
Con el arranque de la temporada 2026-27 a la vuelta de la esquina, repasamos quiénes son los diez jugadores en activo con más puntos anotados en toda su carrera de temporada regular — una lista que sigue liderando, sin discusión posible, el mismo nombre de siempre.
1. LeBron James — 43,440 puntos (Philadelphia 76ers)
El máximo anotador de la historia de la NBA sigue en activo, ahora en su nueva etapa con Philadelphia. Con 43,440 puntos, LeBron no solo lidera esta lista: lidera el escalafón histórico completo, por delante de leyendas como Kareem Abdul-Jabbar (38,387) o Karl Malone (36,928). Su ventaja sobre el segundo clasificado de esta lista, Kevin Durant, roza los 11,000 puntos — una diferencia que por sí sola superaría la carrera completa de la inmensa mayoría de jugadores que han pasado por la liga.
2. Kevin Durant — 32,597 puntos (Houston Rockets)
En su primera temporada completa con los Rockets, Durant sigue siendo, con diferencia, la referencia anotadora en activo más cercana a LeBron. A sus 37 años, mantiene un nivel de eficiencia que pocos aleros de la historia han sostenido durante tanto tiempo.
3. James Harden — 29,339 puntos (Cleveland Cavaliers)
Tras su renovación oficial con los Cavaliers este mismo mes, Harden continúa sumando a un total que ya lo sitúa entre los diez mejores anotadores de toda la historia de la liga, con permiso de leyendas retiradas como Moses Malone o Julius Erving, a los que ya ha superado.
4. DeMar DeRozan — 26,711 puntos (Denver Nuggets)
Con su fichaje por Denver este verano, DeRozan añade una nueva parada a una carrera que ya lo sitúa por delante de nombres como Oscar Robertson o Dominique Wilkins en la lista histórica. Pocos anotadores han sido tan consistentes durante tantas temporadas seguidas como él.
5. Stephen Curry — 26,528 puntos (Golden State).
El mejor tirador de triples de la historia sigue siendo, a sus 38 años, uno de los motores ofensivos de referencia de la liga. Con la ventana de su carrera ya en su tramo final, Curry se acerca cada vez más a un puesto todavía más alto en el escalafón histórico absoluto.
6. Damian Lillard — 22,598 puntos (Portland Trail Blazers)
De vuelta en Portland tras su etapa en Milwaukee, Lillard regresa a la franquicia donde construyó la mayor parte de este total, con la vuelta de su Aquiles como la gran incógnita física de la temporada. Su capacidad anotadora desde el perímetro, cuando está sano, sigue siendo de las más temibles de la liga.
7. Giannis Antetokounmpo — 21,531 puntos (Miami Heat)
El traspaso más grande del verano trae consigo a un anotador que, pese a su reputación de dominador interior más que de anotador puro, ya acumula más de 21,000 puntos en su carrera — y todavía en plena madurez competitiva.
8. Anthony Davis — 19,385 puntos (Washington Wizards)
Tras su paso por Dallas, Davis afronta esta temporada como una de las piezas centrales del proyecto de reconstrucción de Washington junto a Trae Young. Su historial de lesiones ha limitado su disponibilidad en los últimos años, pero su capacidad anotadora, cuando está en pista, sigue intacta.
9. Paul George — 19,338 puntos (Boston Celtics)
Recién presentado oficialmente como jugador de los Celtics, George completa el top 10 con una carrera que combina nueve convocatorias al All-Star y seis nominaciones al All-NBA. Su rol en Boston, según ha dejado claro él mismo, será de complemento a Jayson Tatum — pero su cuenta particular de puntos sigue sumando.
10. Kyrie Irving — 18,433 puntos (Dallas Mavericks)
Cierra la lista uno de los anotadores más virtuosos del balón en movimiento que ha dado la liga en la última década. Con Dallas y de vuelta de su rotura de cruzado, Irving tiene por delante toda una temporada para seguir escalando puestos en esta clasificación
Por qué una primera ronda sin protección ya no vale lo que valía: el nuevo sistema antitanking cambia las reglas del juego
Este verano se han traspasado un total de ocho primeras rondas de draft completamente sin protección — una cifra que, a primera vista, sugeriría que este tipo de activo sigue siendo tan codiciado como siempre en las negociaciones de traspaso. Según el análisis de Chris Dempsey (DempsAndCircumstance.com), sin embargo, la realidad es la contraria: el valor real de una primera ronda sin protección se ha visto reducido de forma significativa, y el motivo no tiene que ver con el mercado, sino con un cambio de reglas que la mayoría de aficionados todavía no ha terminado de asimilar.
El nuevo sistema «3-2-1», explicado
El pasado 28 de mayo, la Junta de Gobernadores de la NBA aprobó por 29 votos a 1 una reforma integral del sorteo de draft, diseñada específicamente para combatir el tanking. El nuevo sistema, conocido informalmente como «3-2-1» por el número de bolas de lotería que recibe cada franquicia, amplía el sorteo de 14 a 16 equipos y aplana drásticamente las probabilidades: los tres peores equipos de la liga caen en lo que se ha bautizado como «zona de relegación», recibiendo solo dos bolas cada uno — apenas un 5.4% de opciones de conseguir el pick número 1, con la posibilidad real de caer hasta el puesto 12. Los siguientes siete peores equipos reciben tres bolas cada uno (8.1% de opciones al número 1), mientras que los perdedores del Play-In completan el resto del sorteo con una o dos bolas, según el cruce.
El sistema añade además dos restricciones que se aplican incluso a picks ya traspasados: ningún equipo puede ganar el pick número 1 dos años seguidos con su propia selección —una norma retroactiva que, por ejemplo, impide a Washington Wizards repetir el número 1 en 2027 después de haberlo ganado en 2026—, y ninguna franquicia puede tener una elección top-5 durante tres años consecutivos, con efecto retroactivo hasta el draft de 2025.
La consecuencia directa: menos garantías, menos valor
Aquí está la clave que explica el análisis de Dempsey: antes de esta reforma, el pick sin protección de un equipo verdaderamente malo tenía una probabilidad muy alta de acabar siendo una elección de las primeras cuatro — un activo de valor prácticamente garantizado. Con el sorteo aplanado a 16 equipos y las nuevas restricciones de repetición, esa garantía ha desaparecido: incluso el peor equipo de la liga puede terminar cayendo hasta el puesto 12, muy lejos del rango que solía justificar el verdadero valor de una primera ronda sin protección en cualquier negociación.
El propio Dempsey reconoce que gran parte de la actividad de traspasos de este verano —con varios jugadores de altísimo perfil moviéndose de equipo, operaciones que habitualmente exigen entregar capital de draft de primer nivel— explica por qué se han seguido traspasando tantas primeras rondas sin protección pese a esta devaluación. Pero su conclusión de fondo es clara: aunque estos activos siguen siendo valiosos, ya no representan la apuesta de valor prácticamente asegurado que eran antes de la reforma — un cambio de fondo que los propios directores generales de la liga todavía están aprendiendo a valorar correctamente en sus negociaciones.
Metodología: producción de la temporada 2025-26, métricas avanzadas, y el contexto de equipo para 2026-27 — incluyendo los grandes movimientos de la offseason (traspasos, fichajes) y el estado real de las vueltas de lesión.
1. Shai Gilgeous-Alexander (OKC)
Shai Gilgeous-Alexander revalidó el MVP por segunda temporada consecutiva, con 83 de los votos de primer puesto posibles, un respaldo prácticamente unánime. Promedió 31.1 puntos por partido con un 55.3% de acierto en tiros de campo, cifras de eficiencia que rara vez se ven en un volumen de tiro tan alto. Lideró al Oklahoma City Thunder a un récord de 64-18, el mejor de toda la liga, pese a jugar buena parte del año sin Jalen Williams, su segundo mejor anotador. Sus métricas avanzadas respaldan el trofeo: un BPM de 11.7 y un VORP de 7.8, ambos entre los más altos de la competición. Es, además, uno de los pocos bases de la liga que defiende su posición a un nivel de All-Defense real, no solo un generador ofensivo. De cara a 2026-27, con su plantilla de vuelta a plena disposición, parte como máximo favorito a un tercer MVP consecutivo.
2. Luka Dončić (LAL)
Dončić terminó la temporada 2025-26 como máximo anotador de la liga, con 33.5 puntos por partido, generando además un alto volumen de asistencias para sus compañeros. Su BPM ofensivo de 8.0 fue el más alto de la liga entre los jugadores de mayor volumen de uso, un dato que confirma que su producción no vino a costa de la eficiencia del equipo. Este verano firmó una extensión de contrato a largo plazo con los Lakers, cerrando cualquier duda sobre su continuidad en Los Ángeles. Junto a él, Austin Reaves también renovó por 185 millones de dólares, manteniendo el núcleo ofensivo intacto. La gran novedad de cara a la temporada que viene es la llegada de Walker Kessler desde Utah en un sign-and-trade a cuatro años y 130 millones, el pívot dominante que Dončić llevaba tiempo pidiendo. Si Kessler se mantiene sano —se perdió casi toda la 2025-26 por una operación de hombro— los Lakers tienen argumentos para pelear el título de forma realista.
3. Cade Cunningham (DET)
Cunningham fue elegido para el All-NBA de Primer Equipo y terminó quinto en la votación de MVP, la confirmación definitiva de su salto a la elite de la liga. Su tasa de asistencia del 45.2% fue una de las más altas entre bases titulares, reflejo de lo mucho que Detroit depende de su capacidad para generar juego para el resto del equipo. Su BPM de 6.3 en temporada regular subraya un impacto que va mucho más allá del simple volumen anotador. En playoffs, pese a caer eliminado en siete partidos ante Cleveland, elevó su nivel de producción, con un BPM de 3.4 en la serie. Con apenas 25 años, su curva de progresión todavía no ha tocado techo, y lidera un proyecto de Detroit que fue de los mejores equipos de la liga durante buena parte de la primera mitad de temporada. De cara a 2026-27, es uno de los pocos bases de esta lista sin ninguna incertidumbre de salud, equipo o rol que empañe su proyección.
4. Jalen Brunson (NYK)
Brunson fue el MVP de las Finales de la NBA tras liderar a los Knicks a su título superando a los Spurs por 4 victorias a 1. Su punto culminante llegó en el Juego 5, con 45 puntos que establecieron un récord de anotación en unas Finales para la franquicia. A lo largo de la serie, lideró remontadas de dos dígitos en las cuatro victorias de Nueva York, una muestra de fiabilidad en el momento más exigente de la temporada que pocos bases de la liga pueden igualar. Su producción regular ya era de nivel All-NBA, pero es en el rendimiento bajo presión donde Brunson se separa del resto, combinando anotación clutch con capacidad de generar para compañeros como Towns, Bridges y Anunoby. El equipo campeón se mantiene prácticamente intacto de cara a 2026-27, así que Brunson entra en la temporada como el base más contrastado bajo presión de toda la liga, con el anillo que lo confirma.
5. Stephen Curry (GSW)
A sus 37 años, Curry jugó solo 43 partidos en la 2025-26, pero cuando estuvo en pista mantuvo un nivel de impacto que muy pocos bases de la liga alcanzan: un BPM de 5.4 y un 60.6% de sus intentos de tiro desde la línea de triple, una proporción altísima que confirma que su rol como amenaza exterior sigue intacto. Comparte vestuario con Jimmy Butler, que también jugó una temporada limitada (38 partidos) pero con una eficiencia enorme del 64.6% en tiros verdaderos, y con Draymond Green, todavía el organizador defensivo de Golden State. La gran pregunta de cara a 2026-27 no es su nivel —que sigue siendo de elite absoluta cuando juega— sino su disponibilidad, tras encadenar varias temporadas por debajo de los 50 partidos. Aun así, ningún base de la liga genera tanto peligro por posesión sin necesidad de manejar el balón constantemente, lo que lo hace único incluso a estas alturas de su carrera.
6. Tyrese Haliburton (IND)
Haliburton sufrió una rotura del tendón de Aquiles en el Juego 7 de las Finales de 2025 ante el Thunder, una lesión que le hizo perderse la totalidad de la temporada 2025-26. Sin él en la pista, Indiana se desplomó a un récord de 19-63, el segundo peor de toda la liga, una muestra clara de lo determinante que es para su equipo cuando está sano. Su recuperación se complicó además con un episodio de herpes zóster durante la rehabilitación, y el propio jugador ha reconocido que ha ganado peso durante el proceso. Pese a todo, las señales recientes son positivas: fuentes de la franquicia se muestran «extremadamente optimistas» de que esté disponible para el primer partido de la temporada, y el propio Haliburton ha declarado: «soy la fuente, estoy sano ahora mismo». Antes de la lesión era un base de nivel top-10 indiscutible, con un perfil de creación de juego que llevó a los Pacers hasta las Finales. La cautela en las expectativas de inicio de temporada es razonable, pero el techo de talento sigue estando entre los más altos de la liga.
7. Tyrese Maxey (PHI)
Maxey fue nombrado All-NBA de Tercer Equipo la pasada temporada, cargando con un uso ofensivo del 29.4% en una Philadelphia que dependió casi por completo de él mientras Joel Embiid apenas pudo disputar 38 partidos. Su BPM de 5.4 estuvo entre los más altos de la liga para un base de su perfil, la confirmación estadística de una temporada de máxima responsabilidad. El panorama para 2026-27, sin embargo, cambia por completo: Philadelphia fichó a LeBron James (2 años, 8 millones de dólares) y traspasó por Jaylen Brown en las mismas horas, además de sumar a Anfernee Simons como refuerzo adicional de backcourt. Maxey pasa de ser la única estrella disponible a compartir minutos, balón y protagonismo con Embiid, LeBron y Brown a la vez. Es razonable esperar que su volumen de tiro baje respecto a la temporada anterior, aunque su eficiencia y su nivel de talento puro no deberían verse mermados. El interrogante real para Maxey de cara a la temporada que viene no es cuánto vale, sino qué rol exacto le van a dar dentro de ese nuevo reparto de estrellas.
8. Jamal Murray (DEN)
Murray mantuvo un 31.1% de tasa de asistencia y un BPM de 4.1 la pasada temporada, cifras que confirman su rol como generador secundario ideal junto a Nikola Jokić en una Denver que terminó 54-28. Su capacidad para crear su propio tiro en momentos de bloqueo defensivo —cuando los rivales cargan toda su atención sobre Jokić— sigue siendo uno de los activos más valiosos del equipo. Este verano, Denver reforzó su banquillo con la incorporación de DeMar DeRozan, seis veces All-Star, en un contrato de un año al mínimo de veterano tras perder a Peyton Watson en un traspaso a Cleveland. Ese fichaje le da a Murray más margen de descanso y menos responsabilidad de generación en los minutos que no comparte con Jokić. Con Aaron Gordon como pieza ya asentada del núcleo, Denver entra en 2026-27 con una de las plantillas más completas y experimentadas de la Conferencia Oeste. Murray, a estas alturas de su carrera, es una pieza contrastada en la que la franquicia confía plenamente en los momentos grandes.
9. LaMelo Ball (MIN)
Ball mantuvo una tasa de asistencia del 42.6% la pasada temporada con Charlotte, una de las cifras más altas de la liga entre bases, aunque acompañada de altibajos defensivos que limitaban el techo competitivo de su equipo. El gran cambio de su carrera llegó este verano: Minnesota lo adquirió en un traspaso a cambio de Naz Reid y futuras rondas de draft, sacándolo de un proyecto sin ambición real y llevándolo a un equipo de playoffs consolidado. Por primera vez, Ball comparte vestuario con una estrella de nivel similar o superior, Anthony Edwards, en lugar de ser la única referencia ofensiva de una plantilla en reconstrucción. Ese cambio de contexto pesa mucho en esta clasificación: su producción bruta puede bajar ligeramente al compartir balón, pero su valor real dentro de un equipo competitivo debería subir. Minnesota llega además de dos finales de conferencia consecutivas, así que Ball entra directamente en la conversación de contender por primera vez en su carrera. Es, junto a Maxey, el caso más claro de esta lista de un jugador cuyo entorno cambia radicalmente su proyección para la temporada que viene.
10. James Harden (LAC)
A sus 36 años, Harden mantuvo un BPM de 3.9 la pasada temporada y una tasa de asistencia superior al 34%, cifras que confirman que sigue siendo uno de los mejores generadores de juego de la liga pese al paso del tiempo. Su capacidad para leer defensas y encontrar el tiro correcto para sus compañeros no ha disminuido, incluso cuando su explosividad física ya no es la de sus mejores años en Houston o Brooklyn. La duda real para 2026-27 es puramente física: cuánto puede seguir sosteniendo ese nivel de producción a medida que se acerca a los 37 años. Aun así, su lectura de juego lo mantiene en el top 10 por delante de generadores más jóvenes y explosivos.
Menciones honoríficas
Fuera del top 10 pero muy cerca de él, tres nombres merecen mención aparte. Stephon Castle, en su segundo año, ganó protagonismo durante la carrera de los Spurs hasta las Finales junto a Wembanyama y Fox, y si dobla su producción de playoffs esta temporada podría colarse en una futura revisión de este ranking. Trae Young fue traspasado de Atlanta a Washington en enero (a cambio de CJ McCollum y Corey Kispert) y ya ha firmado allí una extensión de cuatro años y 212.8 millones de dólares, blindando su futuro pese a aterrizar en un proyecto de equipo bastante más débil que el de Atlanta. Y Jrue Holiday, con una tasa de asistencia del 32.1% pese a jugar solo 53 partidos la pasada temporada, sigue siendo uno de los bases más completos defensivamente de toda la liga, pieza clave del renacer de Portland junto a Lillard, Morant y Avdija.
Durante la pretemporada de la NBA es habitual que un equipo firme a un jugador y lo corte en el mismo día. Este procedimiento no es un error, sino un mecanismo regulado para gestionar la plantilla y el desarrollo de jugadores.
En temporada regular, cada franquicia puede tener hasta 15 jugadores con contrato estándar y 3 con contrato dual, pero en pretemporada este límite aumenta a 20 o 21 para evaluar a más jugadores en el training camp.
La clave está en la figura del «jugador afiliado». Un equipo puede designar hasta cuatro jugadores cortados como afiliados, lo que permite que pasen automáticamente al equipo filial en la G League, siempre que sus derechos no pertenezcan a otro club. Si el jugador tiene sus derechos de retorno en otro equipo de la G League, se realizan traspasos para adquirir esos derechos antes de firmar y cortar al jugador, como ocurrió con Isaiah Wong y Dwight Murray Jr. en los Nets.
Además, la mayoría de estas firmas se realizan con contratos Exhibit 10, que son acuerdos de un año al salario mínimo sin garantías, pero con un bonus opcional de hasta 91.000 dólares. Este bonus se paga solo si el jugador, tras ser cortado, se compromete a jugar al menos 60 días en el filial de la G League, incentivando así que permanezca en el sistema de desarrollo de la NBA en lugar de buscar oportunidades en Europa o Asia.
Existe una tercera opción menos común, en la que el contrato Exhibit 10 se convierte en un contrato dual antes del inicio de la temporada regular, transformando el bonus en salario garantizado para el jugador.
Este mecanismo explica muchas de las noticias recientes sobre firmas y cortes en pretemporada, y muestra cómo las franquicias mantienen el control sobre jugadores jóvenes mientras les ofrecen incentivos económicos para seguir desarrollándose dentro del sistema NBA.
El caso de Jalen Duren, que aún no ha renovado con Detroit Pistons a pocas semanas del inicio de la pretemporada, pone de relieve las limitaciones del sistema de agencia libre restringida en la NBA. Un análisis de Keith Smith, de Spotrac, confirma que este mecanismo apenas otorga poder de negociación real a los jugadores.
En la última década, solo se han firmado siete ofertas de otros equipos a jugadores en agencia libre restringida, y únicamente tres de estas no fueron igualadas por el equipo original. Solo un jugador seleccionado en primera ronda ha firmado una oferta de otro equipo bajo el convenio actual. Este verano, los casos de Spencer Jones y Moussa Cissé terminaron con sus ofertas igualadas por sus respectivos equipos, sin alcanzar cifras significativas.
El motivo por el que los equipos rara vez presentan ofertas es que deben estar casi seguros de que el equipo original no igualará la oferta, ya que de lo contrario pierden espacio salarial o excepciones sin obtener nada a cambio. Las restricciones crecientes en los límites salariales hacen que pocas franquicias asuman ese riesgo.
La alternativa del traspaso con firma incluida (sign-and-trade) es aún menos común. Solo tres agentes libres restringidos han cambiado de equipo mediante esta vía bajo el convenio actual, y Detroit ha rechazado explícitamente esta opción para Duren esta temporada.
Con ambas vías prácticamente cerradas, lo habitual es que los jugadores renueven con su equipo original. En los últimos años, 37 jugadores han firmado renovaciones con una media de 3,6 años y 66 millones de dólares. Solo tres, Kristaps Porziņģis, Brandon Ingram y Tyrese Maxey, han conseguido el contrato máximo de cinco años reservado a agentes libres restringidos, y en el caso de Maxey la operación fue pactada para preservar espacio salarial, no fruto de una negociación abierta.
En el caso de Duren, la situación refleja que Detroit no está siendo especialmente duro sin motivo, sino que el sistema limita sus opciones. Sin ofertas de otros equipos y con la vía del traspaso descartada, la negociación depende de la decisión de Detroit sobre cuánto está dispuesto a pagar, un escenario similar al de otros jugadores en su situación.
James Harden ha oficializado su renovación con Cleveland Cavaliers, según ha confirmado la franquicia mediante un comunicado. La firma llega más de diez semanas después de que Harden rechazara su opción de jugador para la temporada 2026-27 y casi tres meses tras un acuerdo verbal entre ambas partes.
El contrato es plurianual, aunque no se han detallado cifras oficiales. Información previa indicaba un acuerdo de tres años y 97 millones de dólares, con opción de jugador en el último año y un 15% de trade kicker. Harden renunció a su opción para esta temporada, que le habría reportado 42.3 millones de dólares, para aceptar un contrato a más largo plazo con un salario anual cercano a los 30 millones, lo que permitió a Cleveland mejorar su situación salarial y realizar movimientos como la incorporación de Peyton Watson.
La gestión salarial para cerrar el acuerdo ha sido compleja. Cleveland tuvo que generar espacio bajo el tope salarial mediante el corte de Cam Whitmore, la aplicación de la cláusula stretch a su contrato y la firma de Khalifa Diop con un contrato mínimo de rookie. Aun así, el margen para el contrato de Harden es limitado, por lo que la cifra final podría ser algo inferior a los 97 millones filtrados inicialmente.
Harden llegó a Cleveland tras ser traspasado desde Los Angeles Clippers en la fecha límite de traspasos de febrero, a cambio de Darius Garland y una segunda ronda de 2026. Su incorporación respondía a la necesidad de un base veterano que acompañara a Donovan Mitchell para mejorar las opciones de título del equipo.
Durante los 26 partidos que disputó con los Cavaliers en la segunda mitad de temporada, Harden promedió 20.5 puntos, 7.7 asistencias y 4.8 rebotes, con un 46.6% en tiros de campo y un 43.5% en triples. En playoffs, su rendimiento fue más irregular, con una caída en el porcentaje de acierto y un aumento de pérdidas de balón.
A pesar de la eliminación en la final de Conferencia Este, Harden y Mitchell expresaron su intención de continuar juntos en Cleveland, con Mitchell firmando una extensión máxima de cuatro años en julio.
El traspaso de Peyton Watson de Denver a Cleveland este verano ha sido uno de los movimientos más complejos y reveladores de la agencia libre. Según Bennett Durando, del Denver Post, la relación entre el jugador y los Nuggets se deterioró por varios motivos que incluyen una lesión bajo sospecha, diferencias económicas y un proceso de negociación tenso.
Todo comenzó cuando Denver decidió extender el contrato de Christian Braun, mientras que Watson no recibió oferta alguna. El jugador pedía alrededor de 14 millones anuales, pero los Nuggets no estaban dispuestos a pasar de los 10 millones, lo que generó un sentimiento de desprecio en el entorno de Watson.
Durante la temporada, Watson aprovechó las oportunidades que surgieron por las lesiones de otros jugadores para destacar, pero sufrió un esguince en el isquiotibial derecho que le hizo perderse los últimos partidos de la temporada y los playoffs. Desde Denver se sospechaba que el jugador podría haber jugado antes pero que ralentizaba su regreso para proteger su valor en la agencia libre, algo que su entorno negó categóricamente.
En verano, Denver intentó retener a Watson con una oferta de cuatro años y unos 18 millones anuales, pero acompañada de dudas sobre su durabilidad y madurez, lo que fue rechazado por el jugador que pedía más de 25 millones al año. Tras el rechazo, no hubo una segunda oferta formal.
Se exploraron opciones de sign-and-trade con varios equipos, pero ninguna se concretó hasta que Cleveland se llevó a Watson con un contrato de cuatro años y 88 millones, en una operación a cinco bandas que no obligó a Denver a recibir jugadores, solo una primera ronda sin protección de 2031.
Para Denver, el resultado fue aceptable, ya que prefirieron mantener a Cameron Johnson y conservar la primera ronda para reforzar la plantilla, aunque sabían lo que perdían al dejar ir a Watson. Por su parte, Watson agradeció públicamente a Denver, aunque la ruptura entre ambas partes ya era irreversible.
Evan Mobley, jugador de los Cleveland Cavaliers, es ya uno de los mejores jóvenes de la NBA, habiendo sido Mejor Defensor de la Liga en 2024-25, dos veces All-Defensive de Primer Equipo, All-Star y All-NBA de Segundo Equipo esa misma temporada.
En la campaña pasada, Mobley mantuvo un buen nivel con 18.2 puntos, 9.0 rebotes, 3.6 asistencias y 1.7 tapones por partido, además de un PER de 20.0 y 6.5 Win Shares en 65 encuentros. En playoffs, incluso aumentó su producción a 17.0 puntos y 8.1 rebotes. Sin embargo, Cleveland fue eliminado en la final de conferencia por los Knicks, lo que refleja que, aunque Mobley rinde individualmente, aún no ha sido decisivo en una serie importante.
El principal reto para Mobley está en su tiro. En 2023-24 logró un 37% en triples con bajo volumen (1.2 intentos), y en 2024-25 aumentó el volumen a 3.2 intentos manteniendo ese porcentaje. No obstante, en 2025-26 su acierto en triples bajó al 29.7%, y su porcentaje en tiros libres, tradicionalmente un punto débil, se mantuvo bajo en un 60.6%.
Con James Harden ya renovado para asegurar la generación de juego y Donovan Mitchell como titular indiscutible en el ataque, Cleveland necesita que Mobley deje de ser solo un complemento defensivo que anota bastante y se convierta en una segunda espada ofensiva que los rivales tengan que planificar.
A sus 25 años y en la plenitud física de su carrera, esta temporada es una oportunidad para que Mobley dé ese salto ofensivo que se espera de él y que hasta ahora se ha ido postergando.