Los Lakers han realizado una importante inversión en Walker Kessler para mejorar su defensa, especialmente la protección del aro, un aspecto que les ha costado en las últimas temporadas.
El pívot de 2,18 metros firmó un contrato de cuatro años por casi 130 millones de dólares, con opción de jugador en el último año y una cláusula de bonificación en caso de traspaso. La operación incluyó un sign-and-trade con Utah que implicó varias primeras rondas futuras sin protecciones.
Luka Doncic, que fue uno de los impulsores de su llegada, destacó que Kessler era una opción preferida para el equipo: «Jugué muchos partidos contra Walker, así que siempre era duro jugar contra él. Por eso lo quería de verdad. Creo que la organización lo quería, yo lo quería, todos los jugadores lo querían. Creo que es un encaje increíble para nosotros.»
El entrenador de los Lakers, JJ Redick, señaló que la incorporación de Kessler cambia la forma de plantear la defensa del equipo, especialmente en la protección del aro, área en la que los Lakers fueron la vigésima defensa en eficiencia la pasada temporada, la segunda peor entre los equipos que entraron en playoffs.
Los datos de Kessler respaldan esta expectativa: en la temporada 2024-25 contestó 7,5 tiros por partido cerca del aro, permitiendo un 54,8% de acierto a los rivales, el tercer mejor registro entre jugadores con al menos seis tiros contestados por partido, solo superado por Victor Wembanyama y Chet Holmgren. Además, ha promediado al menos 2,3 tapones por partido en sus tres temporadas completas.
El argumento de los Lakers es que con un pívot que ancle la defensa en el aro, el resto del equipo puede permitirse arriesgar más en otras áreas defensivas. Sin embargo, la disponibilidad de Kessler es una incógnita, ya que solo disputó cinco partidos la pasada temporada y aún no ha debutado en la pretemporada.

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